lunes 19/05/2026

Hola!

Dios, si te escoge, te alista!

David era muy joven cuando ya era experto en usar una honda; y no era casual esa capacidad aprendida. En su día debió demostrar su habilidad frente a alguien físicamente poderoso, y la piedra lanzada por él, le derrocó. Dió la piedra justo en el lugar donde podía eliminar al enemigo.

Resulta que se acercaba una batalla entre el pueblo judío, cuyo rey era Saúl, y los filisteos. Uno de ellos les provocó (por 40 días) para que un valiente luchara contra él: «… Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce.» [1ª Samuel 17. 4-6] Y así ese día, Oyendo el rey Saúl y todo Israel la provocación de aquel paladín, sintieron miedo… justo David hijo de Isaí de Belén, el menor de ocho hermanos, que se dedicaba a pastorear ovejas dió fin a la provocación…

Y añadió el filisteo: «…Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.
Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.» [1ª Samuel 17. 9-10]

El día que sucedería la victoria… David había sido encomendado por su padre a acercarse al campo de batalla y llevando alimentos, también debía interesarse si sus tres hermanos mayores estaban bien, pero al llegar oye al que provocaba al pueblo de Israel y David lo toma como una ofensa al Señor y decide «tomar cartas en el asunto.» David había usado su habilidad defendiendo de depredadores a su rebaño de ovejas, confiaba en su talento y más aún en la protección del Señor: «Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.» [1ª Samuel 17. 37]

Y la historia termina así: «Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.
Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.»
[1ª Samuel 17. 48-49]

El caso que el muchacho, decidió defender la dignidad de Dios, y confió en que Dios le daría la victoria… y así se cumplió. (Lee detenidamente el capítulo 17 de 1ª Samuel)

¿Alguna enseñanza? Pues, sí.

Ciertamente David fue escogido para ser ungido por el Señor para liderar al pueblo de Israel, el profeta Samuel es bien explícito en sus dos Libros de cómo sucede y desarrolla toda la historia; de lo que se desprende que Dios al que escoge alista.

Bien está conocer los dones y fortalezas personales*, bien está tener confianza en las habilidades aprendidas a través de esos dones regalados y usarlos con fe,** aún mejor es usar esos dones para la Gloria de Dios,*** y bien viene el desechar compararnos con los que parecen contar con más «poder» que nosotros, esa puede ser la clave para obedecer en una circunstancia difícil.****

*Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. [Efesios 2. 10]

**Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. [Filipenses 4. 13]

***Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. [1ª Pedro 4. 10]

****Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. [Gálatas 6. 4]

Cada día estarás pendiente de ganar una batalla: ya sea una tentación, una circunstancia difícil, un desafío personal o familiar, una tarea a llevar a cabo en el ámbito de la Iglesia, una postura que muestre que eres fiel al Señor… cada día un «Goliat» intentará intimidarte… La seguridad en que no dejarás que el Nombre del Señor sea denigrado, la confianza en que tienes al menos un don que Él te dió para usar cuando es preciso, y la fe de que es Dios Fiel en su Palabra te dará la victoria. Si te escogió es por que te alistó. La piedra que lances con tu simple honda dará en el lugar justo para derrocar al enemigo.

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