Hola!
No es cuestión de tamaño.
La fe es don de Dios. La responsabilidad de cuidar la fe y mantenerla viva es nuestra. Una preocupación de los cristianos es no dudar, sobre todo en circunstancias difíciles. Los discípulos que compartieron tiempo y espacio con el Señor Jesús, aún viendo sus obras de primera mano, ¡le pidieron que les aumentase la fe!
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. [Lucas 17. 5]
¿A qué vino esa petición? Estaban cerca del Señor, fueron escogidos por él, eran testigos de cada una de sus intervenciones divinas… y la duda les sorprendía una y otra vez, les era difícil creer a la primera.
Y el Señor simplemente responde: – Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. [Lucas 17. 6]
Si detallamos el asunto, entenderemos que el tema no radica en el tamaño de la fe.
Veamos, un grano de mostaza tiene un tamaño entre 1 a 2 milímetros. El arbusto que produce la mostaza en condiciones ideales (clima, suelo, practicas de cultivo adecuados), puede alcanzar hasta 3 metros de altura, con follaje denso y tiene un crecimiento bastante rápido.
En varios momentos se recoge en los Evangelios, que Jesús comparó el reino de los cielos con un grano de mostaza del cual nace un gran arbusto: es decir… puede que desde un inicio muy pequeño nazca y crezca algo tan grande como la eternidad. También alude al grano de mostaza luego de reprender Jesús un demonio que habitaba en un muchacho, los discípulos se quejan que ellos no pudieron hacerlo, y Jesús les enseña que si la fe alcanzara al menos el tamaño de un grano de mostaza, seguramente lograrían el propósito. (Marcos 9.14-29, Lucas 9. 37-43, Mateo 17. 14-21)
Ahora: Una fe del tamaño del grano de mostaza podría mover montañas!, Arrancar sicómoros y arraigarlos en el mar… cosas absurdas para las leyes de la física que manejamos! ¿Cuál es la esencia entonces? ¡Es en quién tienes la fe!
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. [Juan 14. 12- 14]
Así pues, aunque sea un pequeñísimo inicio, creer poco vale, más creer ese poquito en el Señor como el camino, la verdad y la vida ya es otro nivel. Conociéndole a él podemos conocer al Padre… y seguramente ese pequeño grano de fe se convertirá en un arbusto fuerte, útil y enorme, por Gracia.
Ese pequeñísimo grano de fe – en condiciones de clima, suelo y practicas de cultivo adecuados, lo que podemos traducir como hábito de estudio bíblico, oración y ser intencional en la obediencia a Dios – provocará un árbol grande en la fe en Cristo.


Una respuesta a «lunes 24/08/2026.»
Gracias Ana, estoy de acuerdo contigo qué es nuestra responsabilidad, estudio bíblico, oración y obediencia a la palabra, para que nuestra fé sea aumentada.
También recordemos, que es un don de Dios y un fruto del Espíritu Santo, pero nuestra obligación es tener esos buenos hábitos de meditar en la palabra, oración y obediencia, y así nuestra fé crecerá, Amén