lunes 15/06/2026.

Hola!

Humanidad como cualidad.

Ya sabemos que los humanos, somos un grupo que nos diferenciamos de otras especies por ciertas características biológicas, culturales, sociales y que esa humanidad abarca a todas las personas que han vivido en La tierra, ¿sí? Ahora me referiré a humanidad como la cualidad que tenemos desde el punto vista moral, emocional y que intrínsecamente (salvo excepciones patológicas, diabólicas) compartimos todos, me refiero a esas cualidades, como son la empatía, la solidaridad, la compasión, el amor.

En el Libro de Los Hechos de los Apóstoles se relata, a Pablo y sus compañeros que experimentan vivencias muy interesantes. (Leed el capítulo 27 y 28, así nos ubicaremos sobre el tema que trataré.)

Embarcaron a Pablo, ya preso, en una nave con rumbo a Italia, tocaron puerto en Sidón… y un centurión llamado Julio, encargado de la misión, fue solícito con Pablo, fue considerado e impresiona que hizo gala de una empatía clara, pues humanamente permitió que Pablo fuese con los amigos para ser atendidos por ellos! ¡Guau! La situación no era normal, que un centurión se «apiadara» de un preso… pero sintió humanidad… (el querer y poder lo pone el Señor en el corazón [Filipenses 2. 13])

Luego sucede esa tempestad predicha por Pablo, aunque le ignoraron sus predicciones, al término encallan la nave los marineros y queriendo los soldados matar a los presos para evitar que huyesen del barco, el centurión interviene con su buena voluntad de salvar a Pablo y lo evita, entonces todos pueden llegar a tierra nadando, sosteniéndose en tablas de la propia nave ya afectada.

Resulta, que aflora nuevamente esa humanidad en las personas naturales de la isla (Malta)… «Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío.»[hechos 28. 2]

Éste episodio, nos muestra que las personas en general compartimos la capacidad de cuidarnos unos a otros, de compartir los bienes y apoyarnos en las necesidades, sobre todo las básicas, entonces: ¿Cómo permitimos que la avaricia por lo material y el egoísmo nos ciegue y la insatisfacción nos haga presos de la ansiedad?

La Biblia constantemente nos «da toques de alerta» sobre la in-capacidad de practicar la genuina humanidad, y desde el antiguo al nuevo Testamento… se repiten las indicaciones sobre el amar a los demás.

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. [Levítico 19. 18]

Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. [Levítico 19. 34]

Y luego Jesús ratifica la postura del amor hacia el otro:

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. [Marcos 12. 30-31]

Y Pablo mantiene la continuidad en esa idea:

Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. [Gálatas 5. 14]

Recomendación:

Antes de juzgar: mírate en el espejo del otro, ponte en sus zapatos. Antes de negar una ayuda: piensa como si tú mismo necesitaras esa ayuda. Antes de negar: recuerda esa humanidad básica que Dios ha puesto en tu corazón.

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