Hola!
Cornelio. II parte.
Cornelio, oraba y daba limosnas… ya comentamos que era considerado varon justo, lo que le valió para memoria delante de Dios. Obtuvo la recompensa… – Tu oración ha sido oída- le dijo el ángel de Dios en aquella visión nítida.
Y me pregunto: ¿Qué oraba Cornelio? ¿Qué petición tenía ese hombre romano? Evidentemente se trataba de una oración sobre su necesidad de conocer al Dios verdadero, de que Dios le hiciera saber sobre la Verdad, porque la respuesta clara fue: tu oración ha sido oída… y el evento que transcurre luego, es justamente la real posibilidad de que un seguidor de Cristo, como lo fue Pedro, llegara hasta su casa para hablarle de la fe en el Señor de todos. El prejuicio de Cornelio, sería que él no podía ser aceptado abiertamente, en el entorno de los judíos/ cristianos, primero por ser extranjero romano, y además alto cargo de ese ejécito… no lo tenía fácil, conocía la línea roja que le separaba de formar parte de aquella iglesia naciente. Pero él estaba necesitado, quería encontrar al Dios verdadero.
Por otra parte, además de orar fervientemente y de corazón, describe el capítlo de 10 del Libro de los Hechos, que Cornelio, tambíen se esforzaba por ser un buen hombre, era piadoso con el pueblo judío, e influía en su entorno de forma que también se comportaran de esa manera; hacía obras de caridad, era propicio a yudar desinteresadamente a los necesitados y su casa le seguía, seguramente era un hombre con autoridad, respetado.
Pienso, que Cornelio cumplía éstas tareas con amor, sino, hubiese sido un hipócrita y no sería su limosna recordada delante de Dios ya que «Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres… y no tengo amor, de nada me sirve.» [1ª Corintios 13. 3]
Pues, la vía para dar respuesta a la oración de Cornelio, fue enfrentar a Pedro a sus propias creencias. Pedro fiel seguidor del Señor, pero con remilgos aún contra «los extraños, mantenía una línea roja: no todos son merecedores de la gracia. Pedro, durante el éxtasis, fue honesto y le respondió al Señor que todavía se atenía al sistema de la ley de Moisés y no comía nada que se considerase ceremonialmente impuro. Y, el Espíritu Santo se «encargó» de hacerle saber la tarea, de prepararle para el ministerio, que era dar la Buena Nueva a los gentiles, y expandir el Evangelio a todos sin acepción de personas. A Pedro le costó ir y entrar en casa de un gentil, pero fue obediente, y en la primera oportunidad aclaró que estaba ahí por mandato de Dios, no por propia voluntad. Dijo:
– Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar.-
Cornelio a pesar de todo lo que tenía en su contra buscó del Señor y fue recompensado. Pedro a pesar de todas las consideraciones arcaícas prejuiciosas y religiosas se sobrepuso, y en obedicencia cumplió su cometido, su ministerio, fue fiel al Señor.
¿En cuál de éstas tesituras te has encontrado? Lee detenidamente Hechos 10, y hallarás respuesta. Porque, en tus propias fuerzas, o con las energías humana solamente tendrás muy difícil llegar a manifestar el Evangelio o llegar a recibir el Evangelio con honestidad, posiblemente fracasarás. Con la guía del Espíritu Santo, seguramente cumplirás el propósito: serás un buen ministro de la Palabra o un buen oídor y hacedor de la Palabra, sin importar tu anterior condición.

