Hola!
Adviento.
Imagina que vas al cumpleaños del amigo de tu amigo… pero, ni sabes el nombre del cumpleañero, ni cómo es, que carácter tiene, ni el propósito de su vida… ¡Por supuesto que si vas a participar en un festejo que celebra el nacimiento de alguien, lo suyo sería conocer de ese alguien! ¡De que vale participar en el festejo navideño si su razón real está solapada con viñancicos repetitivos, algarabía, sorpresas, comidas y bebidas… pero no se habla del cumpleañero!
Ciertamente las fiestas navideñas en el mundo occidental, están encarriladas por lo general a reencuentros familiares y de amigos, en la rica cena de Noche Buena en que se comparte y disfruta de la comida y de la compañía, lo cual es muy positivo y bueno; sin embargo… realzar el Nombre (Nombre sobre todo nombre) del festejado sería «lo suyo,» y no es lo frecuente.
El conocimiento de Jesús, abre una puerta a la sabiduría que ensancha la mente y desarrolla siempre nuestra espiritualidad, hace que cultivemos emociones y sentimientos basados en el Amor. Pero aún hay un bien mayor: Jesús es quien nos redime, sin él nos hundimos en la maldad y el pecado… y en este punto, el más importante, podemos celebrar ese regalo divino. Sin lugar a equivocarnos, regalar a otra persona la Buena Nueva, es el más preciado de los regalos navideños.
Vuelvo y te animo, en tu adviento personal ten otra premisa:
3º Regala la Buena Nueva a todo al que tengas oportunidad.

