Adviento.
Un regalo divino, el nacimiento del Salvador.
En estas tres semanas que van quedando de preparación de cara al festejo navideño ¿Qué te ocupa? Tus pensamientos están enfilados a las rebajas en las tiendas, a los regalos materiales que quieres o debes hacer, a la expectativa de lo que vas a recibir de tus familiares y amigos, o a qué haremos de comida en noche buena, qué vestimenta estrenaré? Tus pensamientos reflejan tus premisas.
Valora correctamente tus premisas, porque te llevará a encaminar correctamente tus pasos. ¿No es más cautivador conocer más de Jesús?
El regalo divino, de que entre los hombres naciera Jesús, no es un acontecimiento histórico interesante solamente… es además el efectivo regalo de Amor de Dios. Ese bebé que llegó bajo un cielo estrellado, que dormitaba en un pesebre entre tanto los pastorcillos y animales le observaban adorándole… no fue una vivencia más de pueblo… algo de que charlar, no. Ese día nació entre los humanos la Verdad.
Y esta semana te animo a que consideres en tu adviento personal otra premisa:
2ª Que Cristo habite por fe en tu corazón.
Lee detenidamente, Efesios 3. 17- 19
«… para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.»

