viernes 18/06/2021

Hola!

V

El misterio de la relación de Cristo con su Iglesia lo relaciona Pablo con el Matrimonio, y va diciendo en Efesios 5 punto por punto de qué manera se ejemplica una cosa en la otra. De manera que ambas cumpliendo una serie de requisitos., coinciden en la verdad. Recordar el esposo es Cristo, la Iglesia es la esposa.

El paradigma de un matrimonio es la relación de Cristo con la Iglesia.

I .- Así como Cristo es cabeza de la iglesia:

Dado que Cristo es el Salvador de la Iglesia, es su guía, su cabeza, por tanto la Iglesia es el Cuerpo. Y el cuerpo se guía por la cabeza. Dice que la casada esté sujeta a su propio marido. Dice que el marido es cabeza de la mujer.

 II .- Así como Cristo amó a la iglesia:

Tanto que se entregó a sí mismo por ella. El objetivo fue santificarla, purificándola en el lavamiento del agua por la palabra (a la Iglesia) y así deben amar el marido a su esposa, que de esa manera se la presenta a sí mismo. (El que ama a su mujer a sí mismo se ama)

III .- Como también Cristo a la iglesia:

A la que sustenta y cuida, así es en el matrimonio.

Someteos unos a los otros en el temor de Dios: Es la única vía de cuidar del matrimonio, en que ambos, marido y mujer a través del temor a Dios, fructifican en su matrimonio. Así pues la sujeción mutua y voluntaria, nacida del amor, es la base de las relaciones matrimoniales.

IV .- La Iglesia:

Somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos (De Cristo) Igual que la mujer de su esposo. La mujer respete a su marido. La Iglesia respete a su Salvador.

El amor mutuo, el respeto, la cordialidad y el afán en común por permanecer en el amor que les unió es lo que hace a un matrimonio prosperar como tal. Al comparar este amor con el que Cristo ha profesado por la Iglesia da una nueva dimensión y más profundo valor al casamiento entre un hombre y una mujer. Cobra mayor importancia el acto del matrimonio porque el modelo ideal a seguir es aquel que nos presenta Cristo en relación con el amor incondicional y absoluto hacia su pueblo.

«Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia» [Efesios 5: 29]

«El, (Jesús) respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.»
[Mateo 19: 4- 6]