lunes 31/08/2020

Hola!

Una actitud lúcida!, esa será la manera de salir de las confusiones. Dejarse llevar por el dolor o la incertidumbre es muy fácil, por lógica y porque la «cultura» de respuesta ante grandes dificultades casi siempre es de queja, y de reconocernos como víctimas de las circunstancias. Hay otra manera de sobrepasar los límites que impone un situación desagradable, triste o tal vez infame.

Lúcidez: Claridad en el razonamiento, en las expresiones, en el estilo. Comportarse de manera lúcida es ser perpicaz, sagaz, dar la cara de forma inteligente a una situación.

La noticia que recibió Nehemías, fue desvastadora para él (lee Nehemías 1, AT). Al conocer que el pueblo de sus padres vivía en condición difícil y vergonzosa, «se le calló el alma a los pies,» como decimos nosotros cuando algo nos causa una sorpresa desagradable.

Se entisteció y lloró, se sentó, hizo duelo por algunos días, ayunó y oró.

Esta fue la cadena de acciones que puso en práctica Nehemías. No se asfixió en la mala noticia, tomó una desición lúcida! Decidió en su corazón dar solución a una aflicción y tomó las herramientas adecuadas para hacerlo.

Observad detenidamente, como oró luego del recogimiento y del ayuno. En su oración reconoció el poder de Dios («Dios de los cielos, fuerte, grande temible»), tuvo fe en su Dios misericordioso y justo («guardas los pactos y tienes misericordia para los que te aman y guardan tus mandamientos»), la oración era constante, de día y de noche, una oración de intersección, no sólo oró para hallar gracia delante del rey por la necesidad que le dejara ir a Jerusalén. Reconoce el pecado, la falta y la culpa de él y su pueblo, y pone entonces delante de Dios su petición.

Más adelante relata que encontró gracia delante del rey Artajerjes y este le envía a restaurar la ciudad de Jerusalén. Animó a los decaídos, para que confiaran en que el Dios de los cielos les iba a prosperar y que tendrían las fuerzas y medios para levantar y para edificar la ciudad, aunque pareciera increíble.

La lúcidez entonces, te permite tomar decisiones correctas a partir de situaciones delicadas, tristes o estresantes. La lúcidez es que tengas presente cada momento que el Señor es un Dios misericordioso y de justicia.