Predicación en el CULTO de CONSTITUCIÓN Iglesia Evangélica Bautista de Ibi.

 Domingo,  11 de OCTUBRE de 2020.

Pastor Manuel Sarrias.

MIRANDO HACIA ATRÁS Y EXTENDIÉNDONOS HACIA ADELANTE

No todos los días con como éste. Un predicador del s. XIX antes de su sermón siempre daba gracias al Señor.  Un día de invierno, en un poblado montañoso de Escocia, tenía que predicar en la plaza mayor. Hacía un día de perros: la noche anterior había caído casi un palmo de nieve y los tejados y las calles estaban colmadas de un grueso manto blanco. Un gélido viento barría el pequeño pueblo desde las montañas del norte, arrojando copos helados sobre el rostro de los que se atrevieron a salir de sus moradas que, pese al frío aterrador que cada cual soportaba como mejor podía y el cielo que amenazaba intensificar la tormenta,  prácticamente todos los habitantes estaban expectantes de escuchar al famoso pastor. “¿Por qué dará gracias en un día como hoy?”, se decían entre ellos. El veterano siervo de Dios, subió al improvisado púlpito que se alzaba en la plaza, y en actitud de oración, elevó su poderosa voz y exclamó: “Señor, te damos gracias, PORQUE TODOS LOS DÍAS NO SON COMO ÉSTE”.  Desde luego, todos los días no son como el de esta historia. En otro sentido muy diferente al de la historia, damos gracias al Señor

Leyendo los inicios de la Primera Iglesia de Valencia, recordé las palabras dichas por el pastor Carlos  Haglund en 1895: “Dice Jesús que el reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, el cual es la más pequeña de todas las simientes, mas cuando ha crecido es mayor que las hortalizas y se hace un árbol, de modo que las aves del cielo vienen y hacen nidos en sus ramas. Llama el apóstol Pablo a la Iglesia un templo santo, edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra principal del ángulo, y también esta figura indica para la Iglesia un principio pequeño y humilde, del cual ha de elevarse y crecer en importancia hasta llegar a ser un templo digno del Señor.

Tal principio humilde es el de nuestra Iglesia. Es como el grano de mostaza; pero este grano ha sido sembrado por el jardinero divino y por eso crecerá. Es como el principio humilde de un gran edificio, pero Jehová es el arquitecto que ha colocado las primeras piedras sobre la piedra del ángulo que es Cristo, y El tiene sabiduría y poder más que suficientes para continuar y llevar a cabo su obra para gloria eterna de Su Santo Nombre”.

Cada nueva etapa nos invita por una parte a mirar hacia atrás.  Damos gracias a Dios porque también nosotros podemos decir, individual y colectivamente, “hasta aquí nos ayudó el Señor”. A pesar de todo y por encima de todo. Pero también debemos penetrar en el futuro con fe y esperanza. Somos llamados a proyectarnos a lo que está delante, a seguir comprometidos en la tarea de continuar nuestra responsabilidad en vivir y extender el Evangelio. Como el lema de la Reforma Protestante del siglo XVI (este 31 de octubre el 503 aniversario del comienzo de dicho movimiento)  “Iglesia Reformada siempre reformándose”, con el fundamento de  Sola Fe, Sola Gracia, Sola Escritura y solamente Jesucristo.

Proyectarnos hacia lo que está delante. ¿Cómo vamos a hacerlo de acuerdo a las enseñanzas de la Palabra?

CON ESFUERZO, COMPROMISO Y RIESGO. (Josué 1:9) “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. El camino marcado por el Señor es un camino marcado de paz, confianza y equilibrio, pero al mismo tiempo de esfuerzo, superación y compromiso. “Porque nunca las vías fáciles condujeron al triunfo.

La maduración requiere su tiempo. Las cosas bien hechas no surgen por casualidad. Las bases sólidas con que deseamos fundamentar nuestras vidas y nuestro trabajo no aparecen como por arte de magia. (Un pino o un roble para alcanzar su plenitud necesitan muchos años. Para una calabaza se necesita muy poco tiempo).

 El camino cristiano debe marcar también la diferencia entre la mediocridad y la calidad. Todo lo que no esté basado en la aprobación divina no permanecerá. (Salmo 127 y Juan 15). Es la diferencia entre apariencias y realidad espiritual. Desechemos activismos y esfuerzos de la carne. Solo lo que se fundamenta en Dios tiene continuidad y estabilidad. (Leer 1ª Tes. 1:2-3).

CON VISIÓN, PERSEVERANCIA E ILUSIÓN. Necesitamos trabajar con visión. “Señor, abre mis ojos para que vea”. Claridad en metas y objetivos. Saber discernir y seleccionar lo prioritario. Y proseguir hacia esos fines marcados. Y ahí entra también la perseverancia. Ser firmes y constantes. Pablo a Timoteo “predica a tiempo y fuera de tiempo”. Perseverar. Un clásico defecto de los seres humanos: en demasiadas ocasiones palabras, muchas ideas y proyectos, mucha dialéctica, mucho dar vueltas a los temas, mucho empezar cosas…..pero pocas veces se llega a consecuciones prácticas Empleamos mucho tiempo en apagar fuegos, en debates internos, en solucionar problemas creados por nosotros mismos y en mirarnos unos a otros.

Pedimos al Señor como Iglesias Evangélicas Bautistas y como hombres y mujeres componentes de las mismas que tengamos metas que inspiren, objetivos que estimulen, proyectos que animen. Que nos hagan ver que valga la pena esforzarnos con paciencia y perseverancia para alcanzarlas. Y hacerlo unidos, en equipo, con sentido de cuerpo, de pertenencia, juntos y en armonía, con un mismo espíritu. Sometiéndonos unos a otros y todos al Señor. Soportándonos (dándonos soporte, apoyo mutuo en todo tiempo, especialmente cuando más lo necesitamos). Y un liderazgo inspirador con ejemplo de servicio, madurez y amor, siguiendo el modelo de Jesús, con capacidad de motivación, actuando con rigor y seriedad a la vez que con gracia y flexibilidad, encontrando las mejores soluciones en el Señor. 

Perseverancia, visión, crecimiento, equilibrio e ilusión… Unamuno : “No hay nada más triste que la misa de un cura ateo”. Hacer las cosas, vivir la vida, ser cristiano, no solamente por sentido de obligación y responsabilidad, sino con ilusión y con esperanza, sabiendo que lo que hacemos tiene un alcance y un sentido y que es lo que nos mueve a hacerlo. No vivir de laureles pasados o de antaño. Actualizar nuestra fe. Conectar con nuestro tiempo sin perder la identidad. Reconocer que somos deudores de quienes nos precedieron, pero que no podemos vivir a costa de ellos, sino por el contrario entregar el testigo en las mejores condiciones a los que nos sucederán.  Usemos el pasado como trampolín y no como sofá. No es mucho lo que podemos hacer por nuestros antepasados, sino darles la honra y el reconocimiento que merezcan, pero sí podemos influir en gran manera en nuestros descendientes. Hijos de nuestro pasado, pero padres de nuestro futuro. La mejor obra….. la próxima. ……..

Heb. 12:1-2 “ Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

JESUCRISTO, EL CENTRO. VIVIENDO COMO ES DIGNO DEL EVANGELIO, TESTIFICANDO DEL MISMO Y HACIÉNDOLO CON AMOR.  Biblia es cristocéntrica. Y escogidos en él con un claro objetivo: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1ª Pedro 2:9-10);  Es precisamente el encargo básico que hemos recibido y que hemos de transmitir. Como las carreras de relevos, recibir y entregar. Recibir y dar: íntimamente unidos como las dos caras de una misma moneda, como la fe y las obras. Pero nadie puede entregar si no ha recibido antes, porque nadie puede dar lo que no tiene. Dar sin haber recibido actitud ilusoria destinada al fracaso. Haber recibido y no dar actitud egoísta igualmente sin ningún futuro.

 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” 1 Corintios 3:11. (V.I. Nuestras Iglesias formadas por convertidos).

Y vivir y compartir el Evangelio en la Ley y en la práctica del amor. La importancia básica del amor. Nuestras Iglesias, estructuras y Normativas impregnadas del primer fruto del Espíritu. Dará como resultado unas relaciones personales de calidez, comprensión, saber escucharnos, interesarnos unos por otros, orar unos por otros y orientarnos de acuerdo con las enseñanzas cristianas. Frase aplicada a cristianos primitivos que indicaba el impacto que producían entre la sociedad y la gente de su tiempo: no “mirad qué bien cantan”, no “mirad qué liturgia más completa tienen”, no “mirad qué estructuras más bien conseguidas”, sino que la expresión de admiración “mirad cómo se aman”.  

 En contraste con la inestabilidad, que es un signo de inmadurez, sigamos  la verdad en amor, creciendo en todo en Aquel que es la cabeza. Verdad Y AMOR (“un nuevo mandamiento os doy…” “en esto conocerán que sois mis discípulos…” El que no ama..”.  LA VERDAD EN AMOR. Esto es clave.   Necesitamos la verdad, siempre que la hablemos en amor. Porque es en amor que la iglesia crece y se edifica a sí misma. Lo que Pablo pide,   inspirado por el E.S. es una equilibrada combinación de los dos. La verdad es dura si no la suaviza el amor; el amor se debilita si no lo fortalece la verdad, ya que la verdad sin amor es fría, pero el amor sin la verdad está vacío. Cuando ambos marchan unidos  como dos caras inseparables de una misma moneda, como la fe y las obras, las raíces y los frutos, la oración y la acción, entonces hay cimientos firmes, la casa está fundada sobre la roca. 

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 “Puestos en circulación”. Durante el protectorado de Oliver Cromwell al gobierno británico le faltó plata para hacer monedas. El Lord Protector envió a sus hombres a una famosa Iglesia de Londres para investigar si allí podrían hallar dicho metal. Pero ellos volvieron decepcionados y dijeron: “la única plata que encontramos es la que tienen las estatuas de los santos”. “Perfecto”, repuso Cromwell. “Hagamos fundir a los santos y pongámoslos en circulación”. En nuestros lugares de Culto no hay imágenes y esculturas de santos porque los santos somos nosotros. Hermanos y hermanas de la iglesia bautista de Ibi,  hermanos que nos visitáis de otros lugares: no dejéis/dejemos  nunca de ponernos en circulación.

CONCLUSIÓN:    

      Gratitud al Señor por Ibi (hermanos y hermanas), pastores, iglesias de Alcoi y Denia. Recuerdo especial para don Bernardo Guillem Verdú y su esposa, que se adelantaron este año en el viaje a la eternidad. Fieles: como el símbolo del perro en el escudo de Ibi, fidelidad y nobleza).    Sed una Iglesia de puertas abiertas, de corazones abiertos y de manos abiertas,  generosa, misionera, temerosa de Dios, de oración,   fundamentada en las Escrituras, bendecidos para ser de bendición.  Filipenses 1:6 “el que comenzó..”   

                                                         Manuel Sarrias.                                                                                                            

Qué dice la Biblia

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”

Josué 1: 9

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

1ª Pedro 2: 9- 10

 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”

1ª Corintios 3: 11

Construyamos Iglesia de Sal y Luz