PROCLAMACIÓN DE MI FE.
PREGUNTA CLAVE: ¿Cómo comparto mi fe con los que no conocen a Dios?
IDEA CLAVE: Proclamo mi fe ante otros para cumplir los propósitos de Dios.
VERSÍCULO CLAVE: Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo. Efesios 6:19-20 (NVI)
Nuestro mapa Creemos en el único Dios verdadero que ha desarrollado su gran plan para proveernos la salvación por medio de Jesucristo. Creemos que Dios ama a todas las personas y les hace una invitación a que reciban la vida eterna. Creemos que hay un cielo y un infierno y que Jesús va a retornar a juzgar la tierra y establecer su Reino eterno. Solo aquellos que obtienen la salvación en esta vida por medio de su fe en Cristo podrán experimentar la vida eterna por venir. Creemos que Dios ha designado a la iglesia para que sea su principal embajadora a la hora de proclamar este mensaje, las buenas nuevas, al mundo. Debido a estos valores, nos comprometemos a compartir nuestra fe. Así que, ¿Cómo compartimos nuestra fe con aquellos que no conocen a Dios? En este capítulo, leeremos pasajes de las Escrituras que responden esa cuestión. He aquí los temas principales de este capítulo: El llamado a proclamar nuestra fe.Compartamos nuestra fe mediante nuestra vida.Compartamos nuestra fe mediante nuestra palabras.Compartamos nuestra fe con todos.
EL LLAMADO A PROCLAMAR NUESTRA FE.
Catastróficamente, la caída de la raza humana en el jardín del Edén hizo añicos la conexión de la humanidad con Dios, la conexión que Él en un origen quería cuando creó a los seres humanos. Así que Dios desplegó un plan para proporcionar un modo en que toda la gente pudiera volver a tener una relación con Él. Su grandioso plan incluía la creación de una nueva nación. Dos mil años antes de la llegada de Jesús, Dios llamó a Abraham para comenzar esta nueva nación, finalmente conocida como Israel. Las personas de todos los países conocerían a Dios mediante la descendencia de Abraham.
Genésis 12:1-4
En los dos mil años que siguieron, Israel fue una demostración viva ante el mundo de todo lo que Dios haría para restablecer su relación con su Pueblo. Más tarde, con el sacrificio definitivo de su Hijo, la reconciliación con Dios que antes estaba limitada a Israel ahora estaba disponible para toda la humanidad. Lo más destacable es que nosotros podemos jugar un papel vital en el plan de restauración de Dios. Al responder al llamado de proclamar nuestra fe, colaboramos con Dios en su divina búsqueda de las almas quebrantadas.
2ª Corintios 5:14-21
¿De qué maneras podemos ser los embajadores de Dios para el mundo?
COMPARTAMOS NUESTRA FE MEDIANTE NUESTRA VIDA.
La forma más poderosa de compartir nuestra fe en Dios es mediante nuestra vida, siendo un ejemplo positivo para todos en la manera de vivir cada día. Cuando otros ven la fe, la esperanza y el amor en nuestra vida, sienten la motivación a vivir del mismo modo. Después de prestar atención, con el tiempo se darán cuenta de nuestra confianza y relación con el único Dios verdadero. En 2º Reyes encontramos una historia en la que una joven de Israel que sido hecha prisionera habla gracias a su fe y su noble preocupación por su amo, el comandante del ejercito de Siria, un enemigo de Israel. Las palabras de la muchacha finalmente condujeron a la sanidad de este soldado extranjero e inspiraron su creencia en el único Dios verdadero.
2º Reyes 5:1-15
El único Dios verdadero quiere que nosotros reflejemos su imagen ante el mundo. En su famoso Sermón del Monte, Jesús usó la metáfora de “la sal” y “la luz” para expresar el poder de una vida vivida con fe y en obediencia a Dios.
Mateo 5:13-16
Ser la luz del mundo requiere tener la actitud de un siervo humilde. Algunas veces debemos adaptar nuestro enfoque a fin de suplir las necesidades de aquellos que estamos tratando de alcanzar con el evangelio. Muchos nuevos creyentes en la primera Iglesia fueron llevados a la fe en Cristo al ver la forma en que las personas de la iglesia se servían unas a otras.
Hechos 2:42-47
El apóstol Pablo estaba muy consciente de que su vida debería representar la luz de Cristo y el buen sabor de la sal para este mundo. Él hizo conscientemente cualquier cosa que fuera necesaria para asegurarse de poner las necesidades de los demás antes de las propias, de modo que no tuvieran razón para rechazar las Buenas Nuevas.
1ª Corintios 9:19-23
¿Qué quiere decir Pablo cuando escribe: “A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos”? ¿Qué piensas que no significa?
COMPARTAMOS NUESTRA FE MEDIANTE NUESTRAS PALABRAS.
Además de compartir nuestra fe mediante nuestra forma de vivir, también estamos llamados a proclamar quién es Dios y las grandes cosas que ha hecho por nosotros mediante nuestras palabras. David, sobrecogido por la intervención de Dios en su vida, fue un gran testigo a través de sus palabras del carácter y las obras de Dios.
Salmos 40:1-10
Todos en la Iglesia primitiva tenían la misión de compartir la verdad acerca del amor y la fidelidad de Dios, lo cual lograron testificando con su boca acerca del Cristo resucitado. Aunque quizá consideremos que no somos tan elocuentes como David o no tenemos el conocimiento de Pablo, al igual que los miembros de la Iglesia primitiva, todos tenemos la misión de compartir nuestra fe con otros. Es mediante Dios que hemos recibido el poder para llevar a cabo esa tarea.
Hechos 1:1-8
Las personas de la primera Iglesia tenían la misión de compartir la verdad acerca del amor y la fidelidad de Dios, lo cual hicieron al testificar del Cristo resucitado. Sin embargo, cuando realmente se trata de usar las palabras, podemos sentir temor de que no sepamos qué decir. Dios nos promete que el Espíritu Santo nos dará las palabras cuando las necesitemos, así como Pablo ora en el versículo clave al principio del capítulo. Como vemos en el caso de Felipe, el Espíritu Santo incluso se asegura de que nos encontremos con las personas en el momento preciso, cuando están listas para oír las buenas nuevas.
Hechos 8:1-8; 26-40
Mientras lees sobre el encuentro divino de Felipe con el etíope en Hechos 8, identifica estrategias efectivas a la hora de compartir la fe que puedes imitar.
Así como Felipe ilustró mediante su propia vida al seguir las instrucciones del Espíritu Santo, cuando decidimos colaborar con Dios en su plan de unir este mundo quebrantado, nos convertimos en sus embajadores, sus representantes sobre la tierra. Ser un embajador de Cristo no es tarea fácil. El apóstol Pablo, que sufrió mucho por compartir su fe, entendió bien esto. A pesar de la persecución, él sentía pasión por compartir las buenas nuevas. Mientras se dirigía a Jerusalén durante su tercer viaje misionero, pidió reunirse con sus buenos amigos de Éfeso, ya que sabía que probablemente no volvería a verlos más. Durante el encuentro, declaró su pasión por proclamar su fe.
Hechos 20:17-24
En sus cartas, Pablo les pidió a otros creyentes que oraran por él mientras compartía su fe. Y los llamó a proclamar también el mensaje de las buenas nuevas. Las palabras de Pablo son del mismo modo preciosas para nosotros mientras nos esforzamos en compartir nuestra fe con las personas que Dios pone en nuestro camino.
Efesios 6:19-20; Colosenses 4:2-6
¿Qué significa “comportarse sabiamente con los que no creen en Cristo? ¿Qué significa que nuestra conversación sea amena y de buen gusto?
COMPARTAMOS NUESTRA FE CON TODOS
El plan de Dios desde el principio previó que todas las naciones y pueblos fueran parte del plan divino de redención y restauración. Los israelitas rechazaron el llamado de Dios a ser el canal de sus propósitos redentores para los pueblos del mundo. Este sentimiento quedó demostrado en la historia de Jonás. Dios lo llamó para que llevará su mensaje al pueblo asirio en la gran ciudad de Nínive. Los asirios, enemigos de Israel, eran personas malvadas que llevaban a cabo prácticas pecaminosas. Como leemos en Capítulo 18 (Ofrecimiento de mi tiempo), cuando el Señor le dio esta tarea a Jonás, él huyó corriendo en dirección opuesta, pues pensaba que las personas de esa ciudad estaban más allá de la salvación. Dios le dio a Jonás la oportunidad de considerar bien su decisión encerrándolo en el vientre de un gran pez durante tres días. Una vez que hizo que el pez vomitara a Jonás en tierra seca, Dios le ofreció la oportunidad de cambiar de opinión. Aun así, Jonás pensaba que las personas fueran capaces de responder a su mensaje.
Jonás 3:5; 4: 1-11
La negativa de los judíos a compartir su fe con los de fuera se extendió hasta el tiempo de Jesús. Los samaritanos eran una raza de sangre mezclada resultante de los matrimonios que los israelitas habían celebrado tiempo atrás cuando el pueblo del reino del norte fue exiliado y los gentiles se vieron llevados a esa tierra por los asirios. Debido a esto existía una rencorosa hostilidad entre los judíos y samaritanos en tiempos de Jesús. Para evitar a estas personas que vivían en la gran región entre Judea y Galilea, los judíos a menudo desviaban de su camino y cruzaban el río Jordán, viajando por el lado este. A fin de darles el ejemplo a sus discípulos de que había que incluir a los demás, Jesús viajó directamente a través de Samaria y se desvió un instante de su camino para hablar con una mujer samaritana.
Juan 4:3-42
Con relación a la proclamación de nuestra fe, ¿Qué quiso decir Jesús cuando señaló que algunos “siembran” la semilla y otros “cosechan”’ ¿Por qué debemos compartir nuestra fe incluso si nuestro mensaje puede ser rechazado?
Aunque Pablo era conocido como el apóstol de los gentiles, su corazón anhelaba que sus compatriotas judíos respondieron al mensaje acerca de Jesús. En su epístola a los Romanos, Pablo declara el plan y el deseo de Dios de que tanto judíos como gentiles, todas las personas, oigan el evangelio y conozcan a Jesús como Señor y Salvador. También leímos este pasaje en el Capítulo 3 (Salvación). Esta vez debemos leerlo teniendo en mente la responsabilidad de proclamar nuestra fe.
Romanos 10:1-15
PASO DE ACCIÓN
Memorizar las Escrituras es una valiosa disciplina que todos los creyentes deben ejercitar. Dedica unos minutos cada día a aprender de memoria el versículo clave de esta semana.
VERSÍCULO CLAVE: Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo. Efesios 6:19-20 (NVI)
Recita la IDEA CLAVE de esta semana en voz alta. Mientras lo haces, hazte esta pregunta: ¿Refleja mi vida esta afirmación?
IDEA CLAVE: Proclamo mi fe ante otros para cumplir los propósitos de Dios.
DISCUSIÓN DE GRUPO
Hablen de sus pensamientos y sentimientos acerca de las siguientes declaraciones. ¿Qué afirmaciones son fáciles de enunciar con certeza? ¿Cuáles son más desafiantes y porqué?
Evalúa tu nivel de confianza en las afirmaciones siguientes utilizando una escala del 1-6
_____ Frecuentemente comparto mi fe con las personas que no son cristianas.
_____ Intento vivir de modo que otros vean a Cristo en mi vida.
_____ Sé cómo compartir mi fe con los no cristianos.
_____ Oro para que los que no son cristianos acepten a Jesucristo como su Señor y Salvador.
¿Es posible compartir tu fe sin decir ni una sola palabra? Si los es, ¿Cómo?
¿De qué maneras estás compartiendo activamente tu fe con los incrédulos?
Como embajadores de Cristo, nosotros (La Iglesia) representamos su carácter y sus deseos ante el mundo que nos rodea. ¿De qué maneras lo estamos representando bien? ¿En qué áreas debemos mejorar?
¿Qué está impidiendo proclamar abiertamente tu fe en Cristo? ¿Cómo puedes vencer ese obstáculo?
¿Qué puedes hacer esta semana para compartir lo que Dios ha hecho en tu vida?
CAPÍTULO 19: DONACIÓN DE MIS RECURSOS
PREGUNTA CLAVE: ¿Cómo uso mejor mis recursos para servir a Dios y a los demás?
IDEA CLAVE: Doy de mis recursos para cumplir los propósitos de Dios.
VERSÍCULO CLAVE: Pero ustedes, así como sobresalen en todo, en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros, procuren también sobresalir en esta gracia de dar. 2ª Corintios 8:7
Nuestro mapa Las creencias clave que nos animan a ofrecerle nuestro tiempo a Dios para cumplir sus propósitos, iglesia, compasión y mayordomía, también nos conduce a dar de nuestros recursos. Todo lo que tenemos le pertenece a Dios, y hemos recibido instrucciones claras en la Biblia de ofrecerles nuestro tiempo y darles de nuestros recursos a aquellas personas en necesidad. También reconocemos que nuestro Dios es el único Dios verdadero, que nos ama y ha provisto un camino para que tengamos una relación con Él como sus hijos ahora y para siempre. Debido a esto, le entregamos lo que justamente le pertenece como un acto de adoración. En este capítulo leeremos pasajes del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento acerca de ese tema: Demos los diezmos y ofrendas.Consejos de hombres sabios.Enseñanzas de Jesús sobre el dinero y dar.La generosidad en acción.
DEMOS LOS DIEZMOS Y OFRENDAS
A lo largo del Antiguo Testamento, el pueblo de Dios apartó una décima parte de sus ganancias de tierra, manadas y rebaños para los propósitos de Dios. A este principio se le llama diezmar. Dar el diezmo comenzó como una tradición no religiosa y política en el mundo antiguo, donde entregarle un tributo o impuesto de una décima parte al rey era la costumbre. Esta ofrenda demostraba lealtad al reinado del monarca. Cuando damos el diezmo de nuestros ingresos para los propósitos de Dios, declaramos nuestra lealtad a Dios y su Reino.
Abraham, Padre de la Fe, ya nos muestra la Biblia que ofreció el diezmo (Génesis 14:20). Jacob fue uno de los primeros seguidores de Dios que hizo una declaración de honrar al Señor con un diezmo, aunque era una de las personas menos probables que lo hiciera. Era el nieto de Abraham, hijo de Isaac y Rebeca, y hermano gemelo de Esaú. Jacob y Esaú tuvieron una relación bastante difícil. Esaú era el primogénito, sin embargo, Jacob lo manipuló para adquirir su primogenitura y después, con la ayuda de su madre, engañó a su padre para recibir la bendición especial del primogénito. Como uno podría esperar. Esto molestó mucho a Esaú. El resultado fue que Jacob se tuvo que ir a vivir con sus parientes, en una tierra lejos de su hermano.
Génesis 28:10-22
Resulta evidente por medio de muchos ejemplos en la Biblia que nuestras ofrendas a Dios no tienen que estar limitadas a nuestro dinero, sino que se pueden extender a nuestras posesiones, habilidades, trabajo, creatividad y tiempo. Es de destacar que en un momento de la historia de Israel, en el que los israelitas eran mas vulnerables y se encontraban vagando por el desierto como nómadas, demostraron su mayor generosidad. Dios le pidió a Moisés que edificara un lugar llamado tabernáculo a fin de morar con su pueblo. Para que eso sucediera, el pueblo de Dios tenía que contribuir con sus tesoros y talentos. Su generosa respuesta fue tan desmesurada que Moisés tuvo que decirles que dejasen de llevar sus donativos para el tabernáculo.
Encuentra todas las veces que se usa la palabra “de corazón” en Éxodo 35 y 36. ¿Por qué es la motivación del corazón tan importante para Dios?
Mientras los israelitas se movían de un lugar a otro en el desierto durante la época de Moisés, llevaban el tabernáculo con ellos a dondequiera que se reubicaban. Cientos de años más tarde, después que Israel ocupó la tierra prometida y se convirtió en una nación estable, el pueblo nuevamente dio de sus recursos con generosidad y sinceridad, con lo cual reconocieron que Dios se los había dado a ellos, para edificar una casa digna de su Presencia.
1º Crónicas 29:6-18
CONSEJOS DE HOMBRES SABIOS
Dar nuestro dinero y recursos resulta beneficioso no solo para los receptores, sino también para nosotros. Cuando hacemos de la donación para los propósitos de Dios una parte regular de nuestros hábitos de gastos, honramos al Señor y mantenemos nuestro egoísmo a raya. El libro de Proverbios ofrece las siguientes palabras de sabiduría acerca de cómo debemos manejar lo que Dios nos ha dado.
Mientras lees los pasajes de Proverbios 3 y 11, identifica el consejo que más de habla en este momento.
Proverbios 3:9-10; Proverbios 11:24-25; Proverbios 11:28
Salomón, escritor de Proverbios e hijo del rey David, disfrutó de una riqueza inmensa durante el transcurso de su vida. En el libro de Eclesiastés, tradicionalmente considerado como un escrito de Salomón, él medita sobre su vida y comparte sus palabras de sabiduría con nosotros en cuanto a los peligros de la riqueza. El dinero en sí no es malo, pero el amor al dinero puede incitarnos a pecar. Más riqueza no significa más satisfacción en la vida. Para evitar ser víctima de la tentación seductora del dinero, debemos usar lo que tenemos para el Señor.
Eclesiastés 5:10-20
Cuando Jesús nació, tres hombres sabios vinieron desde lejos a visitarlo y traerle regalos. Probablemente eran astrólogos de Persia, el sur de Arabia o Mesopotamia que habían anticipado la llegada del “rey de los judíos” desde hacía tiempo. Sus consejos para nosotros no provienen tanto de sus labios como de sus acciones. Ellos le dedicaron meses de su tiempo mientras viajaban hasta donde Jesús se encontraba. Eran hombres honorables sin embargo, se humillaron a sí mismos y se pusieron de rodillas para adorar a Jesús. También le dieron costosos obsequios, que eran lo mejor que tenían para dar.
Mateo 2:1-12
ENSEÑANZAS DE JESÚS SOBRE EL DINERO Y DAR
Jesús habló más acerca del dinero que sobre los temas del cielo y el infierno juntos. Nuestra actitud hacia el dinero y los recursos personales dice mucho en cuanto a nuestra vida. Dar debería fluir de un corazón puro que desea suplir una necesidad. Existe una trampa sutil que deberíamos evitar a la hora de dar. Esto no debe ser una forma de llamar la atención hacia nosotros mismos. También es importante pensar más allá de nuestra vida terrenal y compartir lo que hemos recibido para edificar el Reino de Dios.
Mateo 6:1-4; Mateo 6:19-24; Lucas 12:13-21
Como resulta evidente en base a la parábola anterior del rico necio, Jesús era experto en darse cuenta de los momentos propicios para impartir una lección. Los encuentros cotidianos con una higuera, un poco de agua y una cena sencilla proporcionaban ilustraciones para que Jesús explicara lo que más le importa a Dios. En la siguiente situación, Jesús se encontraba observando las actividades diarias en el templo cuando surgió una oportunidad para que les enseñara a sus discípulos acerca de la forma de dar que toca el corazón de Dios.
Marcos 12:41-44
Es fácil dar cuando sabemos que recibiremos algo a cambio. Jesús nos desafía a recordar que para dar de verdad no debemos tener intereses escondidos.
Lucas 6:32-36
Si alguien te pidiera que resumieras lo que Jesús enseñó sobre el dinero y el dar ¿Qué dirías?
LA GENEROSIDAD EN ACCIÓN.
Después de la muerte, la resurrección y la ascensión al cielo de Jesús, sus seguidores se comprometieron a dar generosamente de su dinero para ayudar a los necesitados que había entre ellos y cumplir los propósitos de Dios.
Hechos 4:32-37
Se puede ver la evidencia de la generosidad de la iglesia primitiva en muchas circunstancias. Por ejemplo, Pablo animó a los creyentes de Corinto a enviarles una ofrenda a sus compañeros creyentes en Jerusalén, algo que los corintios habían querido hacer, pero no lo habían llegado a materializar.
Mientras lees los pasajes de 2ª Corintios 8 y 9, busca el proceso que los creyentes tuvieron que atravesar para determinar lo que debían dar.
2ª Corintios 8:1-15; 2ª Corintios 9:1-15
En una escala del 1 al 10, evalúa tu nivel de generosidad. ¿Qué te ha ayudado a ser mas generoso? ¿Qué causa hay que te frena a la hora de dar?
PASO DE ACCIÓN
Memorizar las Escrituras es una valiosa disciplina que todos los creyentes deben ejercitar. Dedica unos minutos cada día a aprender de memoria el versículo clave de esta semana.
VERSÍCULO CLAVE: Pero ustedes, así como sobresalen en todo, en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros, procuren también sobresalir en esta gracia de dar. 2ª Corintios 8:7
Recita la IDEA CLAVE de esta semana en voz alta. Mientras lo haces, hazte esta pregunta: ¿Refleja mi vida esta afirmación?
IDEA CLAVE: Doy de mis recursos para cumplir los propósitos de Dios.
DISCUSIÓN DE GRUPO
Hablen de sus pensamientos y sentimientos acerca de las siguientes declaraciones. ¿Qué afirmaciones son fáciles de enunciar con certeza? ¿Cuáles son más desafiantes y porqué?
Evalúa tu nivel de confianza en las afirmaciones siguientes utilizando una escala del 1-6
_____ Entrego el 10% o más de mis ingresos a la obra de Dios.
_____ Regularmente doy dinero para servir y ayudar a otros.
_____ Mi primera prioridad en cuanto al gasto es sostener la obra de Dios.
_____ Mis hábitos de gastos no evitan que dé lo que siento que debería darle a Dios.
¿De qué manera nos puede dar el dinero un falso sentimiento de seguridad y satisfacción?
¿Por qué crees que Dios está más interesado en la intenciones del dador que en el tamaño del donativo?
Lee Proverbios 11:24-25, 28 y Eclesiastés 5:10-20 ¿Qué promesas pueden encontrarse en los textos que acaban de leer juntos?
Salomón fue uno de los hombres más ricos que vivió sobre la tierra. ¿De qué maneras, si existe alguna, estás sorprendido por sus comentarios sobra la riqueza y el dinero? ¿Cuál de sus comentarios crees que es el más revelador?
