lunes 13/04/2026

Hola!

No pierdas de vista que El vive!

No pierdas de vista que El Señor vive y cumple promesas! Desde la primera chispa que engendró la Iglesia del Señor… se cumplían sus promesas, como por ejemplo: «Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.» [Hechos 1. 4] Esa promesa fue recogida en los Evangelios,

Lucas 24. 49: He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Juan 14. 16-17: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

Y se corroboró, justo el día de la cincuentena: «Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos…» [Hechos 2. 1-4a] Así, pues el Bautizo del Espíritu Santo fue promesa cumplida sobre los primeros apóstoles del Señor… [dicho sea de paso, debemos distinguir que: el Bautismo de agua, es un mandato del Señor para todos los que le aceptan como Salvador personal. Representa dejar la vida pasada (morir a la vida pecaminosa) y nacer a la vida en Cristo.] La presencia del Espíritu Santo en nuestra vida cristiana es una promesa. Por otra parte, en la continuación de este pasaje: «y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.» [Hechos 2. 4b] Fijémonos que no es casual que pudiesen hacerse entender en otras lenguas… sino, que es la antesala de como debía ser extendido la Buena Nueva en todo lenguaje, a todas las naciones, hasta los confines de la tierra. [Marcos 16. 15-18]

La promesa de que el Espíritu Santo estará presente en nuestra vidas, se explicita en Hechos 5. 32: «Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.» Es una promesa del Señor, que corrobora una vida cristiana victoriosa, porque es para todos los que le obedecen.

Y Antes de que saques conclusiones precipitadas, debemos leer lo que anticipa al versículo 32: «Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. [Hechos 5. 29- 31]

Deben cumplimentarse varias premisas: Creer en Cristo, obedecer sus mandatos, comportarse como testigo fiel, extender el evangelio y persistir en fe. ¡Y es como la pescadilla que se muerde la cola!: – Reconozco al Señor, creo en su promesa… recibes la promesa y se desarrolla el entendimiento y la fortaleza para persistir en la fe, ser testigo de Cristo por la propia acción del Espíritu Santo que morará en tu corazón.

Y el Señor dijo:

«De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.» [Juan 14. 12]

No pierdas de vista que El Señor vive, y lo que pidáis en su nombre al Padre lo hará, para Gloria del Padre.

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