lunes 16/03/2026

Hola!

La marca de los clavos en una tabla.

Si tomas una pequeña tabla y en ella clavas unos clavos con la ayuda de un martillo, después puedes retirarlos con la ayuda de un alicate… ¿cierto? Y luego el pequeño hoyo causado por cada clavo podemos encerarlo o rellenarlo, pero la marca seguirá siendo visible.

Esta imagen es un símil que usamos para describir lo que pasa con esas palabras que dejan huellas, huellas profundas. Por eso, en algunas ocasiones mantener la boca cerrada, ¡vale más que decir lo que nos pasa por la mente!

Si en el momento de hablar lo que media es la ira, la ofensa para defendernos, o son palabras para presumir de superioridad, o lo que vamos a decir no lo conocemos realmente: no abrir la boca puede que nos libre de decir lo incorrecto.

La ira provoca que las palabras sean enojosas, insultantes y nunca serán para edificar o fortalecer la buena voluntad: «porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios,»[Santiago 1. 20] ¿Qué nos dice aquí la Palabra? La justicia de Dios es aquella capacidad perfecta de distinguir entre el bien y el mal… por lo que difícilmente cuando estamos enojados e iracundos… pueda aflorar esta capacidad. Mejor callar.

Usar la ofensa o el menosprecio para defendernos es una situación muy común, es decir, preferimos devolver un «Y tú más» antes de asumir que realmente somos culpable de algo… Mejor callar.

Alardear de nuestro don o capacidad de forma encubierta o directa, es cuando hablamos sobre lo «bueno» que hice o dije… es una forma de auto exaltación, y generalmente es por una necesidad tonta de que nos aprueben o reconozcan. «Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no los labios tuyos.» [Proverbios 27.2] Mejor callar. Otra cosa es conocer en qué somos buenos, brindar y usar esos dones de manera humilde siendo útiles realmente.

Opinar sobre un tema desconocido con tal de lucir… puede ser fatal, repetir lo que te contaron de alguien con tal de traer «la última,» es chisme y es fatal. Mejor callar. «Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.» [Proverbios 17. 28]

La prudencia se refleja en aquel que primero observa, escucha y si viene justo entonces habla. Mejor callar si fuera de lugar hablas. «En las muchas palabras, la transgresión es inevitable Pero el que refrena sus labios es prudente» [Proverbios 10. 19]

En el símil de antes: los clavos serán las palabras, el martillo es la ira, o intención de dañar… ese alicante puede ser la disculpa que luego de percatarse del daño quiere arreglar lo dicho… y aunque quede disculpada la palabra mal dicha por el otro (se encera o rellena el hoyo), la experiencia quedará, (la marca). Probablemente la confianza se irá resquebrajando, la relación se afectará negativamente.

Las escrituras nos alientan a ser prudentes al hablar, y si lo que pensamos decir, es algo que no va a ser edificante, reconciliador o sabio… mejor callar.

Una respuesta a «lunes 16/03/2026»

  1. Avatar de aquinomedinasaray
    aquinomedinasaray

    Que mensaje tan excelente y edificante para nuestras vidas!

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