Hola!
Celebramos al que nace.
Dice la Escritura que por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,… y ni por las obras de la ley ni por méritos propios habrá salvación… sólo por la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él… [lee Romanos 3. 20- 25]
He aquí el por qué celebramos la Natividad del Señor Jesús.
Como conocemos, los antiguos profetas en sus presagios ya avisaban que la Luz inundaría la oscuridad, que el pueblo tendría su Salvador y que sucedería por el sacrificio voluntario de éste, luego que naciera de mujer entre el pueblo judío, luego de su ministerio y por fin por su resurrección se alcanzaría a todos los que en él creen:
«…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.» [Romanos 3. 24-26]
Y ya que sabemos el porqué… revisemos que Nombre tiene ese bebé que, en un pesebre fue adorado por las personas más humildes y sabías del entorno, y esos nombres a qué se atribuyen:
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.» [Isaías 9. 6]
No son adjetivos casuales que el autor escogía para hacer lucir «bonita» la profecía, sino que cada uno representa el carácter de la persona del Cristo.
Observa:
1.- Admirable: digno de admiración, muy bueno o excelente. Magnifico, Prodigioso, Extraordinario.
2.- Consejero: Persona que aconseja o sirve para aconsejar. (recordar todo lo que Jesús aconsejaba a sus seguidores)
3.- Dios fuerte: Divinidad, autoridad incuestionable, fiable, todopoderoso.
4.- Padre eterno: Referente a la eternidad, Dios del tiempo, creador del Universo.
5.- Príncipe de Paz: Portador de la paz, reconciliador entre Dios y los hombres.
Esto es la Navidad: un recordatorio anual, de que por el nacimiento de Jesús, hoy y siempre tenemos al Salvador.

