Agradecidos.
En estos días, que ya va tocando a su fin el 2025, estaría bien meditar sobre todo lo acontecido en el transcurso de estos 11 meses pasados y planear vivir diciembre con la dirección del Señor en sintonía con vivencias buenas, familiares, gozosos y agradecidos de todo, aún de eso que no considerándolo agradable ha tenido un propósito útil y positivo.
Comenzar un período de unas 4 1/2 semanas, que nos transportaran a un nuevo año, deberíamos hacerlo rememorando qué cumplimos del plan que nos trazamos en 2024… cuánto aprendimos, … cuánto enseñamos… cuánto amamos y cuánto nos amaron (hablo del amor profundo y compasivo)… qué y cómo vivimos 2025 hasta hoy?
Es frecuente oír entre nosotros un dicho que nos hace reconocer que Dios está pendiente de nuestro existir: «Hasta aquí nos ayudó Jehová»; teniendo como base lo que aparece en el Libro de Samuel, donde se describe la ayuda de Dios a su pueblo,
«Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová» [1 Samuel 7.12]
y más adelante:
«Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?» [2 Samuel 7.18]
He aquí que la humildad, es una gran virtud, es el medio de aceptar la grandeza del Señor. Alabar su Nombre, adorarle de forma agradecida por las pruebas pasadas y las bendiciones recibidas por su miseriordia, es más fácil y satisfactorio que la queja o el estado frustante que provoca el rencor hacia Dios que no cumplió con tu petición o demanda.
«Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni has Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oido con nuestro oídos.» [2 Samuel 7.22]
¡Esa es la Alabanza!
En muchas ocasiones, durante los 11 meses pasados, has tenido que transitar por sufrimientos, enfermedades, desajustes financieros, pérdidas; también has superado cada evento siguiendo adelante, (puede que aún recuperándote o en paciencia esperanzado que habrá un final positivo… ), has saboreado éxitos, paz y amor en muchas otras ocasiones y eso es necesario recordarlo en esta meditación. El caso es, que aún entre vicisitudes, cuando no acabas de ver la mano ayudadora del Señor, en fe puedes afirmar:
«No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infudirán aliento.» [Salmos 23. 4]
Ese acto de fe, como exclama el salmista, es estar convencido de que sea lo que sea que pasó, pasa o pasará, es porque el Señor lo permite y por tanto una enseñanza y propósito tiene, en su amor incondicional.
Analiza lo que has vivido mes por mes y luego respóndete: ¿He obedecido al Señor?¿He pedido su dirección en cada toma de decisión?¿He aceptado las circunstancias y con humildad recordé que ÉL es fiel? ¿Estoy Agedecido por este período de vida?
Ten en cuenta que:
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los conforme a su propósito son llamados»[Romanos 8.28]

