lunes 22/09/2025.

Hola!

Una preocupación baldía.

La mirada a los demás, puede tener para nosotros consecuencias devastadoras si es a través del prisma de la envidia o del deseo de lograr las cosas que esa persona tiene o posee; muchas veces no somos conocedores de la vía o medios que utilizó ese a quien «miramos» y sin embargo deseamos vivir como él/ella, se puede sucumbir a esa preocupación constante que nos centra en usar cualquier «medio» con tal de llegar a ese «fin».

Preocupación es intranquilidad, angustia y ansiedad, desazón, vivir pendiente de alcanzar un fin… y si ese fin es vivir según el parámetro material que propone este mundo, la cosa se torcerá: la ira, el enojo serán tus compañeros cada día. Ten en cuenta que la frustación envenena el carácter y la amargura se adueña de tus días cuando el objetivo sólo es mostrar lo «material que vas alcanzando». No quedará otro camino que el del ímpio para hacerte con la vanagloria de la riqueza execiva y la abundancia de bienes materiales, dejando atrás lo justo, lo integro y lo bueno… para llegar a una cima de humo.

Y, ¿baldío qué es? Algo vano, sin motivo ni fundamento por lo que es un algo inservible e inútil. A esto me refiero, sobre la preocupación baldía por alcanzar las metas materiales que alguien alcanzó: el querer más y más mirando al que lo tiene sin siquiera saber cómo lo obtuvo, y ser incapaces de esforzarnos y confiar en Dios, ¿si en tus manos están las promesas del Señor por qué esa preocupación?

No debemos confundir el vivir con bienestar y necesidades cotidinas cubiertas con la ambición desmesurada por envidiar al malvado… porque el Señor dice en su Palabra:

«No te impacientes a causa de los malignos,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Porque como hierba serán pronto cortados,
Y como la hierba verde se secarán.
Confía en Jehová, y haz el bien;
Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.»
[Salmo 37. 1- 3]

Sólo la condición de confiar en El Señor y hacer el bien… permitirá habitar, es decir, vivir bien y lo que ello implica. Una observación: una de las acepciones de la palabra apacentar es dar pasto espiritual, instruir, enseñar… otra es, cebar los deseos, sentidos y pasiones. Así que, cuando confías en El Señor y haces el bien nada faltará. Las promesas del Señor a sus hijos son especiales y específicas, y no dejan de ser.

Si las personas justas sufren alguna desgracia y a la vez observan que otras personas malas prosperan, están dudando sobre la fidelidad del Señor… y pueden que se pregunten: ¿Cómo así gobierna el mundo Dios? Pues, la respuesta a ésta inquietante pregunta la podemos encontrar en estos versos:

«Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades.
Deja la ira, y desecha el enojo;
No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
Porque los malignos serán destruidos,
Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.»
[Salmo 37. 7-9]

La instrucción que Pablo hizo a Timoteo es para nosotros también:

«Tú, pues hijo mío, esfuerzate en la gracia que es en Cristo Jesús.» [2 Timoteo 2.1]