Lunes 28/08/2025

No olvidar la alegría, es una disposición.

Hallarse apto y listo para algún fin, eso es estar dispuesto. En el curso de la vida son demasiadas las oportunidades para sentirnos decepcionados, frustrados, tristes y apesadumbrados… cada día trae su propio afán y por tanto la preocupación de lograr algún propósito de a pie, hacer el trabajo, cumplir con obligaciones, conseguir comida… muchos lo tendrán más fácil… otros en su día a día les cuesta lo indecible llevarse un pedazo de pan a la boca. Pasamos por pérdidas, privaciones, perjuicios, enfermedades, carencias y privaciones de tipo físico y emocional o sentimental: «- Eso es la vida en este mundo, el valle de lágrimas!-« Este es lema que muchos rezan cada día, sin mirar más allá, atados a las penurias sin levantar la cabeza ni mirar arriba. No vamos a ser simplistas ni a quitar peso a la batalla que se debe librar cada día para subsistir; a pesar de ello…

En la Palabra de Dios hay muchos consejos, advertencias y mandamientos para guiarnos a vivir en esperanza y plenitud, pero necesitamos estar dispuestos. Si no estás atento y alerta se te pasará la vida en la fase preocupación-ocupación (pues sólo te tienes a ti mismo/a) y la fase confianza-seguridad en las promesas del Señor (con Dios todo, sin Dios nada) siempre te quedará lejos.

No creas que es difícil por el contrario, es entrar de forma consciente en una relación personal y dependiente de tu Creador.

Te muestro algunos puntos:

1.- Los consejos: por ejemplo en el el Libro de Proverbios, te explicita la importancia de buscar y cultivar la sabiduría, «Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente.«[Proverbios 2.7]

2.- Las advertencias: cada acción tiene su consecuencia, así lo expone el Libro de Ecclesiastes, el de Job, Salmos.

3.- Los mandamientos o mandatos, que no son para ser discutidos, sino acatados…«Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?» [Éxodo 16.28], ahora si en nuestro orgullo los ponemos en tela de juicio cada mandamiento (ahí está el libre albedrío) pues, libres somos para escoger un camino… «y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.» [Éxodo 20.6]. No sólo aquellos que están en la tabla de Moisés, que también, sino aquel que Jesús dejó plasmado claramente sobre el amor y sus retribuciones: «Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… y Amarás a tu prójimo como a ti mismo. [Mateo 22. 37-39].

¿Entonces? Nos preguntaremos ahora, sobre esa disposición a la alegría que mencionamos antes… ¿No será que si tenemos la certeza de que Dios es fiel a sus promesas, podremos pasar por este «valle de lágrimas» sin perder el gozo y la paz?

Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

Salmos 4. 7-8

¡Puedes decir cada día: haz cambiado mi lamento en baile!