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Maldecir, cuidado contra quien.
Hay escenarios en los que pensar o decir alguna cosa, puede traer trágicas consecuencias, porque puede que atribuyas la obra de Dios a poderes demoníacos, y eso… Jesús lo clasifica como pecado imperdonable. Aquello que rebaja la dignidad de Dios de forma deliberada, es reo de juicio eterno, porque el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal o impulso, es Dios mismo.
Blasfemar es maldecir, negar a Dios, afirmar que su obra no es Santa, una convicción deliberada que pone en peligro de forma irreversible el ser perdonado.
En la escena que describe Marcos 3. 20-30, Mateo 12. 22-32 y Lucas 11. 14-23, Jesús enfatiza algo que imprime mucha gravedad al hecho de blasfemar contra el Espíritu Santo, «- …pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.»
En estas palabras se interpreta, que si hacemos «un veredicto,» sobre la persona de Cristo, es mejor que sea el verdadero… Insinuar que la locura y tal vez el fanatismo, sea lo que motiva a una persona a seguir los pasos del Señor, en una labor misionera y evangelística o al mostrar entusiasmo al adorar a Dios, puede que sea una equivocada aseveración, siendo blasfemado el Espíritu Santo que habita en su corazón.
Por eso, el consejo es claro: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios» [1 Juan 4. 1-3]
La clave está dicha por el Señor cuando le expresa a Nicodemo cuál es el diagnóstico: «Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.»[Juan 3. 19-21]
Siendo así, observamos que el Espíritu Santo es quien revela la verdad de Dios a las personas y también las capacita para hacer la obra de Dios. En el pasaje descrito por Marcos 3. 20-30, los que rodeaban en ese momento al Señor, los que mas cercanos a él estaban y los religiosos concienzudos en el cumplimiento de la ley, endurecidos sus corazones eran incapaces de aceptar a Jesús tal cual es; aún teniendo delante al Cristo, que es el más claro testimonio de Dios, le rechazaban e instigando le provocaban diciendo que estaba loco y endemoniado… ¿qué más había que demostrar, si estaban resistiendo al Espíritu Santo de forma que cerraban la puerta definitivamente?
La hostilidad abierta hacia Dios de las personas que rechazan el ofrecimiento de Salvación, tiene su repercusión, puede ser el beneplácito hacia un juicio severo, una verdad que conmueve profundamente y pude asombrar negativamente, pero no por eso deja de ser verdad y justo.


Una respuesta a “lunes 21/07/2025.”
Gracias Hna, por esta palabra, que nos lleva a meditar sobre el poder de la palabra, que traera consecuencias de bendición o de maldición.
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