Hola!
Como a la plata y al oro.
Alguien estuvo investigando sobre el proceso de purificación de metales preciosos como el oro o la plata… y el resultado, muy interesante por cierto, revela el significado de lo que nos dice la Escritura sobre el proceso de santificación. La Santidad es la cualidad de ser Santo, y Santo, según la Biblia es una palabra que proviene del hebreo qôdôsh, y del griego hagios, y ambos se refieren a ser apartado o separado; es decir, Dios te atrae hacia Él… hace que formes parte de su redil, luego que reconoces que es tu creador y salvador, te purifica.
Contando que Dios entre sus atributos tiene la santidad como base, porque no hay en Él ni pecado, ni imperfección; sino que sólo amor, justicia y misericoerdia entonces, comprendemos que es lo mismo que desea para su pueblo: eso, la santidad. Que seamos puros luego de atravesar el «proceso» que provoca convertirnos en impolutos por la Gracia del Señor, y podamos ser su reflejo.
Volviendo al proceso de purificación de la plata, resulta que el orfebre, sostiene la pieza de plata sobre un fuego a muy alta temperatura, y se mantiene observando atentamente como va cambiando el metal, observando constantemente porque el punto de alcanzar la pureza debe ser determinado de forma exacta. Justo cuando el orfebre ve su reflejo en la pieza de plata la saca del fuego pues eso significa que ya está pura. ¿Te recuerda este simil a áquellas pruebas que has debido pasar, áquellas que sabes que en tus propias fuerzas hubiera sido imposible mantenerte firme? Pues sí, El Señor te sostenía cuidadosamente hasta el final de la prueba, hasta que su imagen eras capaz de reflejar al mundo.
Entre los Libros llamados Profetas menores, se encuetra cerrando el AT el Libro de Malaquías, un profeta que como bien indica su nombre propio es mensajero de Dios. La aparición de este texto debió tener lugar después que a partir de los años 516 a.C se reanudaran regularmente las ceremonias del culto en el templo de Jerusalén una vez concluída su reconstrucción. Y, precisamente el Libro señala la condena de una practica reprobable habitual del pueblo, y de como los sacerdotes por su negligencia permitieron que el pecado se instalara en el propio Templo, censura a los malvados, los injustos, los impíos, los que repudían a su esposa para unirse a una extranjera, y los que dejan de pagar sus diezmos, a todos los que no tienen temor de Dios. * [Comentario Libro Malaquías de Biblia Reina-Valera 1995, edición de esatudio]
Pues, en el Capítulo 3 de Malaquías, se describe profeticamente aquello que hablamos sobre cómo el Señor acompaña a sus hijos sosteniéndoles y purificándoles hasta terminar el proceso de santificación:
«…Porque él es como fuego purificador
y como jabón de lavadores.
Él se sentará para afinar y limpiar la plata:
limpiará a los hijos de Leví,
los afinará como a oro y como a plata,
y traerán a Jehová ofrenda en justicia.»
El Señor está presente en tu vida, sosteniéndote y observándote cuidadosamente hasta que reflejas su imagen.

Jehová, ¿quién habitará en tu Tabernáculo?,
¿quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia;
el que habla verdad en su corazón;
el que no calumnia con su lengua
ni hace mal a su prójimo
ni admite reproche alguno contra su vecino;
aquel a cuyos ojos el indigno es menospreciado,
pero honra a los que temen a Jehová;
el que aun jurando en perjuicio propio, no por eso cambia;
quien su dinero no dio a usura
ni contra el inocente admitió soborno.
El que hace estas cosas, no resbalará jamás. [Salmos 15]

Una respuesta a “lunes 16/06/2025.”
gracias hermana, Que maravilloso es ver esa obra maravillosa que Dios está llevando a cabo con cada uno de nosotros,sus hijos.Como Dios en la medida que le dejamos está trabajando en nosotros para poder reflejar que somos hijos de creador de los cielos y la tierra, alabado sea su nombre por los siglos de los siglos, amen y amen
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