Hola!
Altibajos.
Vamos por la vida y nos topamos continuamente con experiencias personales y colectivas que recuerdan las desigualdades o altos y bajos de un terreno… sube, baja, plano y vuelta otra vez… un sin fin de desniveles. El diccionario dice sobre los altibajos: una alternancia de sucesos prósperos y adversos o cambio sucesivos en un orden de cosas.
Más importante que «caminar por altibajos,» es cómo no los tomamos, ¿qué mella hacen en nosotros los cambios de circunstancias? y, ¿de qué manera los asimilamos ó nos adaptamos?. De este tema, no cabe dudas que Pablo, el Apostol, fue un experto:
«En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» [Filipenses 4. 10-13]
Todo indica que Pablo se siente feliz por reanudarse el apoyo que los hermanos le propiciaban; se deduce, que hubo una temporada que era imposible recibir dicha ayuda. Pablo tuvo que sobrevivir en escasez. Él, hace la aclaración en éste pasaje, que para él no es problema estar en la escasez, pues no mella su autoestima, ni su gozo, ni su confianza en el Señor. Pablo ha aprendido a comportarse en paciencia y manteniendo el gozo durante la adversidad de la probeza y también vivir en la abundancia sin que se le «subieran los humos a la cabeza,» es decir, sin pecar de soberbia. El caso es que la cita clave en este pasaje es: «estoy enseñado.»
Veamos la secuencia para imitar a Pablo.
Primer paso: ser perceptivo durante la prueba. Ser perceptivo es interpretar correctamente la realidad y organizar la información que recibimos del entorno… de «esa circunstancia,» y aprender la lección según sea el caso. Pablo se esforzó en experimentar gozo fuera cual fuera su situación, escasez/abundancia… porque su mira estaba siempre en el Señor, en el dador de vida y sustentador.
Segundo paso: «saber estar,» algo así como «nunca perder los papeles.» La confianza en el Señor le da a Pablo el poder de adaptación (sin sufrir) ante esos altibajos.
Tercer paso: la aceptación y la busqueda de la solución previa oración con consulta de la voluntad del Señor para nuestra vida… una cosa es orar por «mi situación,» «por que mejore mi situación,» y otra muy distinta es orar para que según la voluntad del Padre sea mi situación y tenga la fortaleza suficiente para «saber estar y no perder los papeles.»
La encrucijada (nunca mejor dicho) en que se encontró Jesús, tanto al ser tentado en el desierto (si me adoras… todos los reinos…etc., serán tuyos) y en la previa al calvario en el Monte de los Olivos (conocía a lo que se enfrentaría y le hubiese gustado pasar de ese cáliz); en ambas circunstancia, Jesús apeló a La Palabra, en ambas se aferró a la fe de que la voluntad del Padre era lo perfecto, aunque a «ojos humanos» no lo pareciera. Mejor ejemplo, imposible.
Y volviendo a lo practico y terrenal o secular de la vida, el Libro de Proverbios advierte en 21.5: «Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.» Así pues, hay un ingrediente importante en todo esto de sufrir altibajos, ser diligente ó actuar alocadamente, tambíen tenlo en cuenta. El consejo es que siempre hay que sopesar las consecuencias de cada decisión, acto o plan. A veces responsabilizamos a las circunstancias, de esas pérdidas, de esa mala situación económica o social, o familiar / personal: ¡esas perversas circunstancias! Se nos olvida que fuimos nosotros mismos los que nos metimos de a lleno en un profundo hoyo.
Pablo sigue una línea de pensamiento: la importancia de creer en la buena voluntad del Señor para sus hijos, y exhorta:
«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» [Filipenses 4. 6]

