lunes 28/04/2025.

Hola!

Sobre la venganza.

La venganza es un sentimiento que llega a ser profundo, tanto cuanto se le da un lugar primordial en la motivación de accionar contra quien en su día infringió daño, violencia, maltrato, traición o cualquier otra acción dentro de una relación; cuando se rompe el sentido de confianza y genera dolor sea físico o psíquico; y, puede ser avivado el deseo de venganza, tambíen, cuando alguien con quien no se tiene relación llega y daña nuestra vida o la de nuestros seres queridos.

El deseo de venganza se caracteriza por rumiar pensamientos sobre cómo hacer pagar el daño causado, meditar en aplicar algún método que haga sufrir tanto o más a quien nos hirió. Desde el principio de los tiempos la venganza cobra importancia entre los humanos, tanto que en el Antiguo Testamento se habla explicitamente de tomar venganza: en Éxodo, Levítico, Deuteronomio.

«Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.» [Éxodo 21], «Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.» [Levítico 24.20], «Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti.Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. « [Deuteronomio 19.20-21].


La ira y el rencor son los bastiones sobre los cuales se recrea la posibilidad de venganza contra alguien. Y a nadie es ajeno al efecto negativo que provocan estas emociones en la mente humana. El diccionario se refiere a la venganza como la satisfacción que se toma del agravio o daño recibido. El castigo que se profesa al que causó el daño físico, moral o cualquiera que fuese.

El caso es que debiamos analizar: ¿realmente es satisfacctorio tomar venganza?.

El Salmo 94 es una súplica por venganza, «Jehová, Dios de las venganzas,
Dios de las venganzas, muéstrate. Engrandécete, oh Juez de la tierra; Da el pago a los soberbios.»

Y la pregunta fundamental es: «¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?»

Y en sabídurúia el propio salmista responde: «Mas Jehová me ha sido por refugio,
Y mi Dios por roca de mi confianza. Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá en su propia maldad; Los destruirá Jehová nuestro Dios.»

Con el sacrificio de Cristo y su resurreción se destituyen tambíen las antiguas leyes, cambia el matiz de la venganza:

«¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! « [Hebreos 10. 29-31]

No es desatinado el deseo de venganza… lo desatinado es obstinarse en ello… lo inteligente es dejar la venganza en manos del Dios vivo. Él es justo y misericordioso y siempre cuida de su pueblo:

«No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal».
[Romanos 12. 19-20]