lunes 31 /03/2025.

Hola!

Un mismo hilo conductor.

La Biblia, es un compendio de libros que en su conjunto, evidencia la manifestación de Dios a su pueblo. Aquel pueblo escogido cuyo patriarca fue Abraham, a quien Dios se reveló en su día, pero… que en lo adelante tambíen se manifiesta a todo ser humano que reconoce al YO SOY, en la persona de su Hijo Jesús. Se compone de 66 libros, escritos por 40 personas de distintas regiones, tiempos y circunstancias… esos 40 autores fueron movidos por El Espíritu Santo, a conservar para comunicar cada vivencia ya fuera personal o de tipo profética al insipiente pueblo de Israel y a toda sus generaciones hasta hoy, y para siempre, siendo incluidos todos, los que vivieron en esa época y en las siguientes, los que tuvieron y/o tienen relación directa o indirecta (o sin tener relación) con ellos.

Una «curiosidad asombrosa» es que estos manuscritos fueron desarrollados en un período de tiempo tan largo como unos 2000 años; se recogen todo este material en dos partes, el Antiguo Testamento (AT) y Nuevo Testamento (NT), el primero avanza a través de las profecías la llegada del mesías, aquel que liberará al pueblo y el segundo inicia su narrativa a partir de la llegada de ese mesías.

Ahora, si quisieramos concretar el TEMA del que trata el Antiguo y Nuevo Testamento… concluimos que es UNO: ¡Cristo! – Sí,- porque la Biblia continuamente hace referencia a la revelación del Señor a los hombres, y la máxima manifestación fue la de su amor eterno hacia su creación, cuando : «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.» [Juan. 16]

Veamos:

Génesis en el AT comienza «Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.»[Génesis 1.1] y se nos explica ya en NT, «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir.»[Juan 1. 1-3], luego en el último texto, Apocalipsis nos «revela nuevamente»: «Yo soy el Alfa y la Omega –dice el Señor Dios–, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.» [Apocalipsis 1. 8]

Así que Cristo, fue siempre desde el principio el mediador entre Dios Padre, el YO SOY, Jehová, y su creación y ahora sigue siendo ÉL: Yo soy el que habla contigo [ Juan 4. 26], Yo soy el pan de vida [ Juan 6. 48], Yo Soy la luz del mundo [Juan 8. 12], Antes que Abraham fuese, Yo Soy [Juan 8. 58], Yo soy la puerta… [Juan 10. 9], Yo soy la resurrección [Juan 11. 21], Yo soy el camino, la verdad y la vida … Nadie llega al Padre sino por mí. [Juan 14. 6].

Y no es casual que el nombre de Dios es YHWH [yahweh, yhwh] es YO SOY EL QUE SOY, el SEÑOR, Jehová, y el nombre de su es Hijo: Emanuel, Cristo, Yeshúa (יֵשׁוּעַ) que significa salvador, que significa JEHOVA salva. (Ahora, saca tus propias concluisones)

Nos acercamos a la celebración de la Semana Santa, unos días en que se rememora la muerte y resurreción para vida eterna de Jesús: El Yeshúa. Luego de repasar cómo Cristo siempre ha estado presente, al punto que se revela en carne, la pregunta sería: ¿Qué más tiene que hacer El Señor por tí, … Si ya lo más preciado lo entregó por tí?

Y deberíamos responder:

«Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra.» [Oseas 6. 3]