lunes 10/03/2025

Hola!

La negación.

Afirmar que algo no existe, o no es verdad, o no admitir alguna cosa es negar. Por ejemplo, un punto de vista, que alguien te acuse de algo que no hiciste… te culpan, tú lo niegas de forma consciente, porque realmente no lo hiciste, en este caso, es negar un supuesto, y por tanto afirmas tu inocencia.

Otra arista de la negación, negar un hecho que sabes ha sucedido o está sucediendo, pero te causa pavor pensar en ello, y lo niegas, entonces estás utilizando un mecanismo de defensa psicológico, una manera de manejar el estrés o las emociones dolorosas, no aceptas la realidad, por evitar la angustia emocional que provoca, distorsionas el hecho con tal de auto protegerte y manifestar que absolutamente no hay un «problema,» o disminuyes su gravedad, como el avestrus que pone su cabeza a ras del suelo, que ciertamente su cabeza no se ve, pero su cuerpo queda expuesto.

La negación como mecanismo psicológico en sí mismo no es lo más recomendable, sino que enfrentar el hecho, aunque cause dolor, permite que el período de sanación psicológica sea completo, siendo en muchas ocasiones necesaria la intervención de un profesional que ayude a conducir esa etapa en que cuesta tanto reconocer lo que está pasando, por que puede ser que nuestra mente bloquea o altera la percepción y ni siquiera de forma consciente, con tal de evitar el daño del dolor.

El período de «duelo,» siempre hay que transitarlo, la aceptación es una fase en que asumimos la realidad y evaluamos conscientemente su proporción e impacto, asumiendo retos para afrontar y enfrentar el tal «problema.» Esto es lo más racional, pues las consecuencias, a corto o largo plazo de la negación, pueden ser desbastadoras tanto en la esfera psicológica, emocional como cognitiva.

Ejemplos hay miles: aceptar la dependencia a drogas, alcohol u otro tipo de adicción, ya sea personal o de alguien cercano, aceptar que eres un maltratador/a, o que eres maltratado/a, la pérdida de un hijo/a, u otro familiar o ser querido, aceptar una enfermedad delicada, aceptar la pérdida de recursos financieros o de otra índole, etc. Pueden ser situaciones extremas y caóticas, circunstancias de este tipo pueden quebrantar la estabilidad de cualquier persona. Cuando haces negación de lo malvado/dañino/desagradable/peligroso, que está sucediendo, también niegas las posibles soluciones que puedes implementar para eliminar o aliviar ese estado o situación.

Y, ¿qué pasa con la fe, la esperanza del cristiano en dichas circunstancias, en esas que se cierra el cielo con la tierra y no se vislumbra paz ni sosiego, cuando es preferible estar en una actitud de negación que sucumbir al dolor?

Es cuando es probada nuestra fe, sí. Veamos un pasaje de la carta de Pablo a los Romanos: «Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad…» [Rom. 8.24-25] Esto afirma que aquella esperanza, aquella confianza, aquella fe es lo que nos eleva, nos saca del posible naufragio y nos mantiene en pie, que nuestro aliado, es el Espíritu porque nos sostiene.

La conclusión más fortalecedora a la que puede asirse el cristiano es: «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» [Rom. 8. 31] Pues, «… sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» [Rom. 8. 28a]

Así pues, antes de dejar que tu mente juegue a la mala pasada de negar «ese problema, esa circunstancia,» cruza sobre el puente de la fe y decide afrontar y enfrentar lo que está sucediendo, convencido que Dios está en control.

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?» [Rom. 8. 35]

«Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.»
[Rom. 8. 37-38 ]


Una respuesta a “lunes 10/03/2025”

  1. Avatar de María de Gracia Rodríguez Cabanillas
    María de Gracia Rodríguez Cabanillas

    Cuan importante es la fé para un hijo de Dios, la palabra dice que es un Don de Dios y un fruto del Espíritu Señor aumenta nuestra fé cada día para poder resistir en el día malo, Amen y Amén

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