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Uno es.
UNO ES, ésta concreta afirmación, que se recoge en el versículo 4 del Capítulo 6 del Libro Deuteronomio, es el resumen de quién es el Señor. Primero: la traducción pone de relieve la UNIDAD del Señor, no está dividido ni particionado, es el mismo en su SER y en su OBRAR. Segundo: Dios es único, no hay otro Dios sobre la Tierra, es el único Dios de Israel su pueblo, y por tanto, Dios exige adoración, amor exclusivo y fidelidad de su pueblo. Pongámonos en contexto.
Deuteronomio, es el quinto Libro del Pentateuco. La forma hebrea es Debarim=Palabras y el significado en griego es Segunda ley, refiríendose a la repetición de la ley mosaica inicial.
Veamos qué estaba sucediendo para que Moisés volviera a hablar insistiendo en la importancia de que el pueblo se asiera firmemente a ser fiel a Jehova, siguiendo a pie puntillas los mandamientos y preceptos divinos. Los israelitas luego de 40 largos años, desde la salida de Egipto, llegan a Moab, la última etapa de aquel «andar.» Las llanuras del Moab se encuentran al este del Jordán. ¿En qué condiciones se encontraba el pueblo en ese momento? Los miembros del pueblo que habían sufrido en Egipto y habían sido liberados habían perecido (La pertinaz rebeldía los llevó a su muerte), estaba ya advertido: «…exceptuando a Caleb hijo de Jefose y Josúe hijo de Num,»ninguno de quienes pertenecían a la generación del éxodo entrarían en Canaan, ni tan siquiera Moisés, (lee Deuteronomio 1. 34-39). Así las cosas, Moisés, reune a todo el pueblo y en sus discursos hace una relatoria de los años vividos desde Egipto, recordando lo acontecido desde su salida de Egipto e instruye nuevamente sobre la conducta que debían tener para seguir siendo pueblo del Dios vivo, recordándoles que pertenecer a la tierra prometida dependía de su fidelidad a Él.
Ahora volvamos a nuestro enunciado:
«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.» [Dt 6. 4]
La llamada de atención que hace Moisés es para enfatizar lo importante de lo que va a decir, ese «oye» o escucha es: mira para acá, no te despistes, no te distraigas, enfócate, porque las concecuencias de despistarte, distraerte y no estar enfocado en lo principal… tiene concecuencias duras.
Esto habla de que Dios fue, es y será UNO, firme y fiel, no se contradice, no titubea como hacemos los humanos, cumple su Palabra y sus promesas siempre. Y luego de esta llamada de atención, Moisés insiste en el núcleo del asunto: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.»[Dt 6. 5]
Ese es el compromiso a que se debe el pueblo, aquel pueblo y este pueblo de hoy: entregar al Señor (su creador) todo su ser, amarle con corazón y alma, con todas las fuerzas humanamente posible; cómo: cuidando de poner por obra sus estatutos y decretos; cúando: todos los días de tu vida; para qué: para que te vaya bien en la tierra y tus días sean prolongados. Cuándo y con quién hablarás de estas promesas: las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Lee detenidamente y en varias ocasiones el Capítulo 6 de Deuteronomio, es un contenido profundo, crucial para centrarte en lo valioso y grave: Uno es y le amarás.

