lunes 30/12/2024.

Hola!

Mirar hacia atrás.

Voltear la cabeza para mirar lo que hemos dejado atrás, puede ser una buena idea, siempre y cuando sólo sea sin sentir adhesión al pasado… y manteniendo la voluntad de seguir el camino hacia delante, que no es igual a «quedarte parado o parada mirando hacia atrás.»

Si miras atrás para rememorar los buenos momentos, agradecer a Dios todo aquello que permitió en tu caminar en este último año: ¡muy bien! Y también si recuerdas algún fallo y el arrepentimiento, creer que Dios te ha perdonado lo que fue ofensa a Él, y que con entereza te propusiste no repetir, pues mirar atrás significará recordar el perdón, la reconciliación y la paz que da obedecer al Señor.

Otro enfoque, sobre mirar hacia atrás: el quedarse estancado/a, parado/a, soñando con un pasado que no volverá. Añorar de manera insistente lo que ha quedado atrás… no creo que sea saludable. Ya sea un lugar en que vivimos o crecimos, al que tenemos afecto, personas que ya no están cerca… cualquier otra cosa, como un estilo de vida, es decir, algo que ha quedado lejos en el tiempo, debe ser recordado como una vivencia que «ya fue,» una etapa anterior, porque anclarse a un tiempo pasado nos lleva a ningún horizonte.

Otro enfoque, mirar atrás a veces nos hace perder tiempo útil, y las consecuencias pueden ser desastrosas. El ejemplo más recurrente de esta circunstancia es lo que sucedió a la mujer de Lot, quedó convertida en estatua; porque hay situaciones urgentes en las que seguir adelante se hace imprescindible para salvaguardar un futuro o la vida. Tratar de rescatar cosas, o quedarte mirando con asombro lo que está sucediendo, te quita posibilidades de ponerte a salvo.

Tengamos presente que La desobediencia es causa para no dejar atrás la vida pasada y comenzar desde cero. El orgullo, es otro factor que te provoca quedarte varado en un sitio creyendo que tú puedes solo. Y el apego a las cosas de este mundo, es un elemento que nos ata y nos aleja de la salvación.

Una mirada sobre estos puntos en la Biblia:

Desobediencia: «Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.» [Génesis 19. 26]

Orgullo: «Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria.» [Daniel 5. 20]

Apego a las cosas de este mundo: Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.» [Mateo 19. 21-22]

El aviso que el Señor nos hace:

«Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.» [Lucas 9. 62]

El caso es que si has aceptado seguir a Cristo entonces, es decidir mirar hacia adelante. El arado debe ser guiado por alguien que no esté distraído con un pasado o cualquier otro evento que pueda hacerle perder el rumbo o dirección del surco. Por decirlo de una forma «contemporánea,» hay que mantenerse enfocado en el objetivo: Servir al y por el Reino de Jesús. Y lo demás será añadido.