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Una comunidad.
Una comunidad está formada por un conjunto de personas que están vinculadas por características o intereses comunes; es decir, pertenecer a un grupo que tiene algo en común, nos convierte en una Comunidad. Aplicando este concepto a la Iglesia cristiana, se entiende que la congregación de personas que viven unidas por la fe en Cristo, observando los mandamientos revelados a través de la Biblia, conviviendo en hermandad, unánimes en un mismo pensar y sentir, convencidos de que el Espíritu Santo mora en medio de ellos, es lo que podemos denominar comunidad cristiana.
Es interesante mencionar que cuando el Señor ascendió a los cielos, según relata el Libro de los Hechos de los Apóstoles, inmediatamente comienza el desarrollo de la actividad del Espíritu Santo. En Jerusalén se congrega y organiza la iglesia inicial, a partir de ahí la labor de los apóstoles se multiplica en la difusión del evangelio, esparciendo la Buena noticia en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y llegará a toda nación, como había indicado el Señor a los discípulos a la pregunta: «Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» [Hechos 1. 6-8]
Puntualicemos sobre qué sucedió en ese momento descrito en Hechos. Los apóstoles muestran que tenían una expectativa de un reino terrenal, luego de la resurrección del Señor lo lógico para ellos, era que el Señor instaurara un reino, como el de David, lo cual era esperado por los judíos que ansiaban la liberación de Roma, el Mesías instauraría un nuevo reino aquí, en este tiempo. Jesús les aclara que el Plan del Padre no está al alcance del conocimiento humano, y que ahora recibirían poder por el Espíritu Santo, para llegar a ser los testigos de Él, y por tanto evangelizar a todos, desde Jerusalén hasta lo último de la tierra.
Son tres las pautas a seguir: 1.- Respetar la autoridad del Padre, no se cuestionan los tiempos y Plan de Dios. 2.- Confiar que el poder del Espíritu Santo mora en y consuela a los que le reciben. 3.- La misión es ser sus testigos.
Y estas son las pautas en las que la Comunidad cristiana continua, persiste y prosigue su camino, como mismo hizo aquella primera comunidad. Comprender que le reino de Dios es espiritual, y no está limitado a organizaciones políticas o de territorio humano; que no es algo temporal sino eterno. Confiar en el Plan de Dios es parte de la fe, aunque no es comprensible con plenitud en la sabiduría terrenal ese Plan, más con el poder del Espíritu Santo es viable. Llevar el Evangelio a todas las naciones es la razón de ser de la comunidad cristiana, también de nuestra moderna comunidad, el llamado continua y es a través del buen testimonio, que puede ser extendido el reino de Dios.
El apóstol Pablo anima a los que forman la comunidad cristiana, a mantenerse firmes y unánimes:
«Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.» [Filipenses 1.27]

