lunes 11/11/2024

Hola!

La incredulidad.

Existe una correlación directa entre el reposo y la fe. Volvamos a la carta a los Hebreos. En esta Epístola el autor hace un llamamiento interesante, a través de la repetición de este versículo del Salmo 95. 7-11: … Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón…

¿A qué se refiere exactamente el autor al usar ésta acotación? Puede que hayamos oído sobre las cosas de Dios, hasta nos entusiasme en una primera instancia su Palabra, y hagamos el amago de continuar nuestro caminar en la vida según esa Palabra, pero a la vuelta de la esquina, en cuanto aparece la primera Prueba… la primera posibilidad de tener que pasar por algún evento sacrificial… la primera certidumbre que nuestro orgullo no es grato a Dios… por esa «vuelta de cambio», no estamos dispuestos a pasar, endurecemos nuestro corazón como hizo el pueblo israelí durante «la provocación,» y tal como hicieron ellos que provocaron, pecaron, desobedecieron… hacemos nosotros, haciendo lo contrario de la voluntad de Dios.

Esto es la incredulidad: la falta de fe… la incapacidad de, en la espera no fallar, no dudar, y no poner en juicio los tiempos de Dios, la seguridad de que el Padre sí está al tanto de cada una de nuestras necesidades y que justo a tiempo nos socorre y muestra su amor eterno, eso es creer.

Se repite constantemente en la historia de la humanidad, que por la incredulidad no hay paz ni descanso… los hombres no llegan a entrar en el reposo del Señor. En la carta a los Hebreos, se hace hinca pie en ese detalle y exhorta que no haya entre nosotros un corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Observad que la incredulidad va de la mano de lo malo, pues el engaño del pecado se ceba con el corazón incrédulo.

La esperanza es ésta: el hoy, porque claramente dice que si oís HOY su voz, si tu corazón es blando hoy, permeable a la Palabra del Señor, no importa lo que hubo en ese corazón antes… sino que HOY puede ser el día de la Salvación, HOY puede ser el nuevo punto de partida para creer, para que crezca la fe y des el primer paso para entrar en el reposo del Señor.

Lee detenidamente los capítulos 3 y 4 de la Carta a los Hebreos, profundiza y presta atención, en pocas palabras se descubre la clave de cómo se entra en el reposo del Señor, como se descansa en Él.