lunes 28/10/2024

Los Corintios.

Pablo escribió dos Epístolas a la pequeña comunidad cristiana que vivía en Corintio, probablemente entre los años 54 y 57 dC. Corinto la capital de la provincia Acaya, (situada en la península del Pelotomeo, al sur de Grecia, tenía doble salida al mar, al Adríatico por el puerto de Lequeo y al Egeo por el de Cencrea) estaba bajo la dominación Romana; y al tener dos puertos gozaba de mucho movimiento comercial, con afluencia frecuente de peregrinos que iban a los santuarios de las divinidades que allí se les rendía culto.

En los tiempos en que Pablo visitó dicha región, en su segundo viaje, gobernaba el procónsul Lucio Junio Galión, según recoge el libro de Hechos. [Hechos 18.12-18] Pablo tuvo una tarea ardua para expandir la Palabra, los judíos de la zona no se lo pusieron fácil y Pablo hizo su trabajo, pero más encaminado a la población gentil. Quienes componían la iglesia eran de procedencia gentil y sencilla, de reciente conversión y estaban sometidos a muchas tensión moral y espiritual.

Corinto tenía una reputación que no facilitaba el desarrollo del cristianismo, ya que fomentaba la prostitución sagrada en el templo de Afrodita, conocido en todo el territorio del Mediterráneo; era una ciudad donde prevalecía la relajación moral y el libertinaje. Pablo permaneció en la ciudad por un año y medio [Hechos 18.11], durante la primera década de los 50 siendo bien recibida la Palabra por aquellos que le escucharon, logró dejar cimientos para la fundación de una comunidad cristiana, de manera que luego otros, como Apolos, siguieron anunciando el evangelio en la región del Pelotomeo.

Todo indica que Pablo recibe noticias donde le informan sobre la situación que estaban pasando los hermanos de la iglesia corintia, peligraba la unidad de la comunidad, porque unos se adherían de forma fanática a la persona que les llevó el evangelio, unos se inclinaban por Pablo, otros por Apolos y otros por Pedro; sumado a esto estaba la influencia social, en el seno de la iglesia se suscitaban casos de inmoralidad que debían ser corregidos de forma inmediata. *

Así Pablo, aborda de forma clara el problema que genera la división en la iglesia y la necesidad de ser corregida, el matrimonio y celibato, qué es la libertad cristiana, como se expresa la vida en la iglesia, los dones del Espíritu Santo, y la Resurrección de los muertos; siendo ambas Epístolas un legado para todas las generaciones cristianas venideras, que afrontaran problemas similares a los de la iglesia de los Corintos, y que la manera de enfrentar dichas situaciones está planteada en ésta Palabra.

Luego de esta introducción, abordemos de forma sencilla de qué trata ambas Cartas, procurando observar con detenimiento cada acápite.

Las divisiones en la Iglesia, son el primer punto que toca Pablo, lo cual habla de la importancia del tema, pues una Iglesia dividida en criterios o maestros desacredita a Cristo. Las preguntas claves que hizo Pablo, nos dan la pista: ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo (u otro maestro) por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo (u otro maestro)? [1ra Corintios 1.12-13]

Cuando respondemos a estas preguntas, tenemos la solución del problema a las divisiones en la iglesia:

Respuestas: Cristo no está dividido. Fue crucificado Cristo, no otro maestro. Fuimos bautizados en nombre del Padre, del hijo y de Espíritu Santo, es decir, del Dios trino, creador del Universo. Y se afirma este principio aún más, al decir Pablo que él fue enviado sino a predicar el evangelio, pero no con sus palabras de hombre, para que la fe no esté sobre sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios. [1ra Corintios 2. 5]

Es tan simple hablar de la unidad de la iglesia que pudiéramos pensar que no tiene importancia este punto, sin embargo, precisamente este punto es la base del credo cristiano. Cristo es la Cabeza del Cuerpo, Cristo es poder y sabiduría de Dios, es Cristo nuestra justificación, santificación y redención [1ra Corintios 1. 29-30], para que como está escrito: «El que se gloríe, gloríese en el Señor» [1ra Corintios 1.31]

Lee detenidamente la Primera Epístola a los Corintios, Capítulos 1, 2 y 3, y te ayudará a sanar todas aquellas dudas o pensamientos desafortunados sobre la unidad de la Iglesia, comprenderás quien es su sostén y único redentor.

*Cometarios basados en las notas de introducción de las Epístolas a los Corintios de la Biblia de Estudio RV 1995.