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Hablar de Cristo, vivir en Cristo.
La Carta a los Filipenses, una de las Épistolas más personales de Pablo, recoge el testimonio del autor de sentirse gozoso y en gratitud con los filipenses, pues le socorrieron en momentos difíciles pero, también por la labor que realizaron entre ellos, y aunque no parece una epístola planificada para expresar un texto explícitamente teológico, si recoge una serie de pensamientos profundos y consejos practicos para la vida de los cristianos.
Pablo hace evidente que el estar él en cautiverio, provoca hablar de Cristo. La causa de su cautividad es Cristo; y esto hace que muchos se atrevan más hablar de la palabra sin temor. Por otro lado, algunos predican a Cristo por propio interés… puede que impulsados por envidias y rivalidades…procurando dañar más la reputación de Pablo, mas sin embargo, aún sin quererlo predican a Cristo. Otros hablan de Cristo por amor, cuentan que Pablo sufre prisión por testificar al Señor, y también, por tanto expanden la palabra. La conclusión de Pablo es extraordinaria:
«¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.» [Filipenses 1. 18]
¡Así, el gozo para Pablo es que Cristo sea testificado! A Pablo le da igual si vive o muere, Pablo reconoce que en su cuerpo el Señor es Magnificado, y que él nunca será avergonzado por profesar el Evangelio de Cristo, porque: para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia. (Filipenses 1. 21)
La explicación: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.» [Gálatas 2. 20]
Hasta ahora hemos visto una primera premisa: Que sea cual sea la situación que se atraviesa, por causa de Cristo, es una oportunidad de reviendicar el mensaje de Salvación, que es a través de Cristo … y la segunda premisa: Estar en la carne es necesario para ser instrumento de salvación para otros, siendo testigo fiel. (Filipenses 1. 24)
Una directriz que propone Pablo a la iglesia en Filipos y podemos extrapolar a nuestra iglesia a día de hoy, es el comportamiento digno del evangelio de Cristo:
- Firmes en un mismo espíritu.
- Combatiendo unánimes por la fe del evangelio.
- Nada intimidados por los que se oponen.
- No sólo creer en él (Cristo), sino también padecer por él.
Lee el primer capítulo de la Epístola a los Filipenses y descubriras la importancia y gozo de vivir en Cristo.

Ruinas Ciudad de Filipos.
