Hola!
La libertad que da Cristo, haced uso de ella!
Hay muchas situaciones en que no tenemos libertad: A todos nos molesta sobre manera no contar con la suficiente autonomía, como ser incapaces de realizar las tareas propias del autocuidado, por ejemplo cuando pasamos una etapa de enfermedad, nos incomoda que otra persona asuma el alimentarnos, asearnos, etc… porque no podemos realizar nosotros mismo tal actividad. También nos cuesta mucho aceptar que nuestra autodeterminación sea eludida por los demás, y por situaciones de jerarquía, por ejemplo, otros tomen decisiones por nosotros y además tengamos que acatar dicha decisión, estemos o no en desacuerdo. La independencia económica es otra arísta que podemos analizar, si hablamos de sentirnos libres, es decir, la independencia financiera es un fin que todos perseguimos, sin embargo no todos podemos disfrutar de ella, ya sea porque de nosotros dependen, economicamente hablando, otras personas que están a nuestro cargo, ó porque lo que devengamos en dinero suple necesidades, pero poco «queda» para hacer cosas de ocio.
En nuestro mundo moderno, se menciona constantemente la palabra libertad: la libertad personal, la libertad de tener una ideología, de hablar, de creer «en» o no creer «en;» la libertad de vestir de una u otra manera, la libertad del comportamiento sexual, etc. Y se habla del derecho a la libertad de todo lo que se nos antoje, mientras signifique un no sometimiento a nada ni nadie. Más, hay un sometimiento de nuestra voluntad a los ídolos, esos que están en nuestra mente y en nuestra vida, esos que forman el entretejido en que se basa el comportamiento, y que ilusamente nos hace creer que hacemos uso de «nuestra libertad.» A esta falta de libertad verdadera, me refiero.
La Carta de Pablo a los Gálatas, nos alecciona sobre qué es la verdadera libertad, qué es esclavitud, ¿qué desvirtua la libertad del cristiano si no está alerta y puede disernir?:
«Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?» [Gálatas 4. 8]
Luego de experimentar la fe, puede que por falsas opiniones o doctrinas, volvamos a desconocer la verdadera libertad:
«Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.» [Gálatas 4. 3]
Pues el Espíritu se recibe por la fe, y la fe por el oír:
«¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?» [Gálatas 3. 3-5]
La Ley se bebía a un propósito:
«Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.» [Gálatas 3. 19-22]
Entonces, mejor afírmate en la verdadera libertad:
«Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.» [Gálatas 5.1]
Vamos, dale un buen uso a la libertad:
«Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» [Gálatas 5. 13]
Podemos concluir que la libertad es un bien preciado por los seres humanos, sin embargo, la verdadera libertad está en que somos hijos de la Promesa, la esclavitud es su antítesis. No se dejen fascinar por habladurías sobre «libertades» modernas o sobre leyes antiguas, sino que:
«… Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.» [Gálatas 5. 16]
Para completar esta reflexión, te recomiendo que leas detenidamente la Carta a los Gálatas, escrita por Pablo, la cual comienza con la defensa de la auntenticidad del Evangelio que el propio Pablo había predicado en las iglesias de Galacia, poniendo de relive el valor de la fe, por la cual Dios justifica al pecador. Continua con una amonestación a quienes habían caído en la trampa del cumplimiento externo de la Ley menospreciando la gracia de Dios; explica como la bendición y promesas de Dios alcanza también a los gentiles, invita a permanecer firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres. Exhorta a hacer el buen uso de esa misma libertad, la cual debe configurar la vida del cristiano conforme a la norma del amor: servirse por amor los unos a los otros, y sobrellevar las cargas los unos de los otros, que es la ley de Cristo. Por último expone el catálogo de las obras de la carne y los frutos del Espíritu. * [Resumen del comentario sobre el contenido de la Carta a los Gálatas de la Biblia de Estudio Reina -Valera 1995]

