lunes 29/07/2024.

Hola!

Detente un momento!

Si no te paras para contemplar algo, seguro que no podrás observarlo. La única forma de persibir alguna cosa es justamente detenerse a experimentar de que va. Si vas con prisas, pasando de largo, ¿cómo podrías alcanzar conocimiento sobre algo?. De estas premisas podemos concluir que: 1.- Detenerse ante lo desconocido es esencial para conocerlo, 2.- La prisa o urgencia, no permite a tus «sentidos» captar los estímulos que le están llegando. Y, me refiero a los cinco sentidos del ser humano que nos posibilitan interaccionar con el medio que nos rodea: Vista/ Oído/ Tacto/ Gusto/Olfato; a través de ellos, llega al cerebro la información que éste descodifica.

Específicamente, los sentido de la vista y el oído son aquellos que nos permiten leer, oír [Y a través del sentido de la vista en caso de dificultades con el oír, o del tacto en caso de dificultades para ver]; así pues, con estos sentidos es que recibimos la Palabra de Dios, son el medio para que llegue a nuestro sistema de creencias o pensamientos el conocimiento sobre el Dios creador.

Lo primero, oír (alguien nos dice sobre la Palabra) luego, leer (nosotros leemos y nos informamos más). El caso es, que este proceso nos lleva a adquirir fe. Sí, es un proceso, y como en todo proceso, hay que detenerse: primero para aprender, luego para incorporar, y después para revertir los conocimientos en acciones, y ya por último alcanzar la capacidad para testificar.

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.» [Romanos 10. 17]

«Perder» un poco de tiempo escuchando o leyendo sobre las maravillas de Dios, es la única manera de sopesar entre lo que no sabes y sabes sobre la Salvación y la perdición, sobre el Dios de amor y su Reino.

Alejándote de la urgencia de noticias (cercanas o lejanas), al menos por unos cuartos de hora cada día, y dedicarte a escuchar, leer y meditar en la Palabra, abrirá la posibilidad de profundizar en fe y sabiduría, de disfrutar de las Maravillas de Dios, tanto las de su ley perfecta, las de su creación como las de su Amor eterno y fiel.

«Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley». [Salmos 119. 8]

Frena, y mantente estacionado, escrutando con tus sentidos lo que Está ahí para ti de parte de Dios. Te regocijará, te dará paz y serenidad. ¡Prueba!

«Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros. Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.» [Salmos 119. 24-25]

Una respuesta a «lunes 29/07/2024.»

  1. estoy, totalmente de acuerdo contigo,es primordial leer y escudriñar la palabra son tantas las promesas para nosotros.

    Es tanta la sabiduría que hay en ella para nuestro vivir diario, como comportarnos, como andar, como hablar, en definitiva, como ser luz para otros, gracias hermana y bendiciones para toda la familia de Dios

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