lunes 01/07/2024

Hola!

La pasividad, no es paciencia.

Es la paciencia la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse; capacidad de aguantar… otra manera de decir. En la Biblia se nos deja saber de la importancia de la paciencia, se refiere fundamentalmente a la paciencia que debemos practicar en espera de la Segunda venida del Señor, esa es la perspectiva sobre la paciencia que nos explica la Palabra.

Esa paciencia que engendra perseverancia en la fe, y se basa en la constancia en la buena obra con la seguridad que Dios está en control, esa es la verdadera paciencia. Porque bajo la permisibilidad divina suceden cosas o circunstancias fuera de nuestro gobierno, a las que tenemos que «acomodarnos» sí o sí; recordad a Job. Y, posiblemente en la mayoría de esas circunstancia se genera un ambiente de sufrimiento y preocupación.

La perspectiva sobre la paciencia que nos dice la Escritura es llamativa: ejercitar la paciencia hasta la Venida del Señor, no es por un par de años, no es hasta que termine el «problema presente,» pues, luego de este problema vendrá otro distinto o parecido… vivimos en un mundo caído, y habrá aflicción más que alegrías.

Cuando Jesús preparaba a sus discípulos para lo que estaba por acontecer, les dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» [Juan 16. 33] Les hacía consciente de que no sería fácil… mucho menos en nuestra propia fuerza humana, sino que sólo en Él encontramos paz.

Así vemos que puede haber un par de formas para transitar esta vida en paciencia:

I.- El silencio: «Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. [Salmos 37. 7a]

II.- Afirmando el corazón: «Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.» [Santiago 5. 8]

La manera I.– es la que no practicaba el pueblo de Israel cuando cruzaba el desierto. La queja ante Moisés sobre sus pesares era constante. Esta fue la advertencia de Moíses:  «… porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová[Éxodo 16. 8] La queja es una forma de inquirir la voluntad de Dios. No interpretemos mal el asunto, digamos que una situación tensa y dolorosa lo que debe provocarte es a la oración en súplica y acción de gracia, esperando en el Señor, que es bondadoso y misericordioso, no en la queja acusatoria.

La manera II.– Esta es lo contrario a la pasividad, ¿Qué es afirmar o fortalecer nuestros corazones? La propia Escritura nos responde. Un A, B, C:

A.- Nos ánima a: «Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.» [Filipenses 4. 1];

B.- Para lograrlo: orar, «… siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones… para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.» [Colosenses 4. 12]

C.Conocer y practicar los mandamientos y voluntad del Señor: desechar la doctrina nos aleja más y más de la paz, «Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.» [2 Tesalonicenses 2. 15]

Conclusión:

Así, la pasividad (innacción, insensibilidad) no nos vale, sin embargo la paciencia (perseverancia, conformidad, entereza, sosiego, temple) es a lo que se refiere el Señor en Lucas 21. 19: «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.«