lunes 17/06/2024.

Hola!

Cuando oras, ¿Para qué lo haces?

Actualmente y desde hace bastante tiempo se ha desarrollado una tendencia en el ámbito de las personas que creen en Dios, el Dios de la Biblia, el modismo de orar de forma intempestiva (fuera de tiempo y sazón); es decir, toman la oración para (supuestamente) crear realidades y declarar cosas, como si la palabra de la persona, en sí misma, tiene el poder para obtener lo que quiere uno mismo o para que Dios le de lo que desea recibir, ¡que si es de forma inmediata, mejor!

La oración es la forma para que Él se manifieste, porque la respuesta de Dios ante una súplica será para que el Padre sea glorificado. Por esto Jesús nos hace saber que: «Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.» [Juan 14. 13-14] El primer punto importante es: – pidiereis al Padre en mi nombre – El segundo punto es: – yo lo haré – De ahí que nosotros hacemos: ¡nada! Es el Poder de Dios en Jesús el que se manifiestará ante nuestra súplica, si es su Voluntad.

Entonces, ¿Cuándo oras para qué lo haces, para que se haga la Voluntad de Dios o la tuya?¿Aceptas que será para la Gloria de Dios la respuesta ó «creyéndote» que tú le dices a Dios lo que tiene que hacer Él a tu favor? ¿Haces de la oración un esfuerzo o «sacrificio» colocando tu demanda delante de Él, según el molde de tu deseo o necesidad, sin que intervenga la Divina voluntad del Creador, sino la tuya? Si piensas así, permíteme llevarte a la Escritura, Jesús enseña a todos el formato de la oración, reconocer el Poder de Dios, asimilando que su Voluntad es en todo el Universo, por lo que le pedimos que cubra las necesidades físicas y las espirituales, que nos perdone, previa nuestra capacidad de perdonar también, … y finalmente dejarnos en sus brazos reconociendo que el poder, el reino y la gloria le pertenecen por siempre:

Vosotros, pues, oraréis así: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamosa nuestros deudores.
No nos metas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el reino,el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén».
[Mateo 6. 9-13]

Hay en la enseñanza de Jesús sobre la oración, algunos aspectos claves a tener en cuenta cuando entramos a la presencia del Señor a orar, es la postura de admitir y distinguir La partenidad de Dios al decir Padre nuestro, La prioridad de Dios que es que su Nombre sea santificado, El programa de Dios que es que Venga su reino, El propósito de Dios que es que se haga su Voluntad santa y perfecta, La provisión de Dios que es que nos da su pan cada día, El Perdón que Dios nos ofrece al arrepentirnos del pecado, La protección de Dios que se manifiestará al no meternos en tentación, y La Preminencia de Dios que se reconoce al decir tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre. * [Comentario basado en un estudio de Dr. Jhon MacArthur]

No te dejes arrastrar por aquellas corrientes que juegan con tu mente, haciéndote tropezar, con eso de que, si tu fe es fuerte, tu deseo se cumplirá o harás que Dios haga lo que tú quieres… ¡Cuidado! No creas que puedes manipular al Señor, no te dejes nublar el entendimiento.