Un reinado.
Desde el Antiguo Testamento hasta el Apocalipsis (Libros de la Biblia) se va concretando qué es el reino de Dios; al principio se habla sobre el futuro reinado del Señor, un reino meseánico universal. Ya en el Nuevo Testamento, la proclama inicial y centro del mensaje de Jesús es precisamente sobre el reino de los cielos o reino de Dios que ha llegado. Es decir, quien establece dicho reinado es el propio Señor Jesús.
El reino de los cielos tiene características sui géneris, según explica las Palabras y Parábolas del propio Jesús:
- Es un reino que ha llegado con Él (Jesús)
- Un reino que está presente, en desarrollo, cuya consumación será en el futuro.
- Es un reino eterno; no temporal.
- No es nacional, es un reino universal.
- No es un reino político, no se basa sólo en la moral, en lo espiritual, ni es abstracto.
- El reino de Dios consiste en su propia soberanía, pues donde quiera que se acepta su soberanía y se ajusta la vida a su Voluntad, su reino ha empezado.
- Es un reino que no crece por la voluntad o esfuerzo humano, ni es un reino con las normas de los reyes humanos, es un reino que crece por la Gracia y el Poder de Dios mismo.
- Los humanos sólo son colaboradores, acatando la soberanía de Dios, no vale cuestionarla.
Por estas cosas, nos es difícil vivir en la formación del reino de Dios… porque no es una monarquía humana, no es un gobierno democrático.
La monarquía humana se basa en la gobernancia por un individuo, que generalmente hereda por línea familiar el trono, teniendo un poder constitucional absoluto. La democracia es el sistema de gobierno en que el poder reside fundamentalmente en las decisiones directas o indirectas que tomen las mayorías, los que eligieron en voto libre a sus gobernantes; y si no resulta el gobernante o partido tal cual debían, pues en otras elecciones se derogan sus poderes y se elige a otro lider o partido.
Aclarada la distinción entre reinado/monarquía y democracia, nos percatamos que ni uno ni otro representan el reino de Dios. Tal vez, por haber sido educados en uno u otro marco, las personas no son capaces de acatar lo que es el reino de Dios, esa marca cultural podría «justificarnos» ante la no comprensión sobre el reino de Dios.
No poder cuestionar la ley del reino de Dios, no poder cambiar al gobernante en unas elecciones, contrastar que simplemente se basa en una justicia superior, que se extiende en un período de tiempo eterno y que la voluntad del rey es soberana, les hace muy cuesta arriba a las personas acatar los mandatos del reino de Dios; hay que luchar contra el orgullo humano, contra la inteligencia y libre albedrío, eso cuesta mucho.
El hombre sólo puede acatar su soberanía y oferecerse para ser, en sus manos, colaborador suyo, y eso sólo por la acción de Dios en el hombre… es decir por la acción que ejerce el Espíritu Santo, porque resulta que esa soberanía y ese poder salvador es para los hombres, en justicia, paz y amor.
Veamos algunas consideraciones sobre el reino de Dios:
El reino de Dios es el bien supremo: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» [Mateo 6. 33] Una parábola de Jesús ilustra la valía de encontrarle: «Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.» [Mateo 13. 44]
El reino de Dios crece y da fruto: lee detenidamente la Parábola del sembrador. [Mateo 13] En resumen: – una parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno, – porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más…, – mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
El reino de Dios tiene condiciones para entrar en él: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos… Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»[Mateo 5. 3, 5]. «Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.» [Mateo 5.20]. «De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» [Marcos 10.15]… no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. [Lucas 18.29-30] «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» [Juan 3.3]. «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.»[Juan 3.5]. «De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe…Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos…»[Mateo 8]
Palabras claves sobre esas condicionantes: pobre de espíritu=humildad/ manso/como un niño=ser inocente/justicia verdadera/dejar lo que idolatras= amar a Dios sobre todas las cosas/ nacer de nuevo=dejar de ser carnal/nacer del agua y el espíritu.
Otras afirmaciones sobre el reino de Dios:
El reino de Dios Es poder: «Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.»[1 Corintios 4.20]
En el reino de Dios Hay prohibiciones: «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.»[1 Corintios 6. 9-10]
El reino de Dios Es en espíritu: «… la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.» [1 Corintios 15.50].
El reino de Dios Se engandece en los frutos del Espíritu: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» [Gálatas 5.22]
En el reino de Dios tiene autoridad el Cristo: «… Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.» [Apocalipsis 12.10]

20Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
21ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
*Basado en Concordancia temática de Edición de Estudio Biblia de Reina Valera 1995.
