lunes 29/04/2024.

Hola!

Apelar a la misericordia del Señor.

Establecer un acto de comunicación  dirigida a Dios a través de un conjunto de palabras que tienen sentido, en alta voz o mentalmente, es hacer una oración.

Una oración lleva implícito en sí misma un acto de adoración, porque desde el momento que te diriges a Dios, ya estás admitiendo que tiene el Poder, que es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente… si no  crees en esas características de Dios entonces para qué apelarías a él? Cómo Dios podría cambiar el curso natural de algo, si no tuviera el poder supremo sobre la creación? 

Cuando oras por sanación, o el cumplimiento de una petición de cualquier índole, o el milagro fuera del alcance meramente humano, estás reconociendo que Dios es quien únicamente puede estar en todos los lugares a la vez, es quien tiene control ilimitado  sobre el universo, que conoce absolutamente todo. Por tanto, al orar con humildad, es valorar que Dios tiene el dominio general y absoluto, aún sin ser comprensible a nuestra mente.

Un pasaje que muestra la invalidez del ser humano y demuestra claramente el dominio de Dios creador sobre su creación aparece en  Marcos 4. 35-41:

«...Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza…«

Qué es apelar?

Recurrir a alguien o algo en cuya autoridad, criterio o predisposición se confía para dirimir, resolver o favorecer una cuestión. (RAE)

Entonces, para apelar a Dios, primeramente, como mínima condicionante, ¡debes tener fe en él… confiar en él!, ¡Si tienes duda no tiene sentido apelar a su misericordia! Porque no se trata de un juego de azar, no sucederá algo por casualidad. Si apelas a Dios es para asirte a su voluntad (que por demás, es perfecta) y esperar confiadamente en su Gobierno.

Observa:

– La introducción:

Jehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare. [Salmos 102:1-2]

-La queja/ petición:

Mis días son como sombra que se va,Y me he secado como la hierba.
[Salmos 102:11]

– Asumir el Poder de Dios:

Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación. [Salmos 102:12]

– Apelando con fe a su misericordia:

Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.
[Salmos 102:13]

– Acción de gracias antes que Dios responda:

Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos.
[Salmos 102:17]

– Seguridad en sus promesas:

Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.
[Salmos 102:27]

El Señor Jesús lo resume en el excelente modelo de oración que nos dejó en las Escrituras, en Mateo 6. 9-13, nos dió las pautas, forma y manera de apelar a la misericordia  de Dios, revelando en detalle qué necesita el ser humano de Dios: Un padre a quien adorar y alabar, el pan para alimentar el cuerpo, el perdón para el alma, bondad para perdonar a los demás, ser preservados de las tentaciones y ser libres ante el maligno.

Apelar a la misericordia de Dios es un acto de confianza en su Amor por nosotros.