Rememorar II
Y sus discípulos tristes y frustrados, sentían miedo, huyeron y se escondieron… todo parecía haber terminado… pero no, Jesus resucitaría, vencería a la muerte, se cumplirá la profecía.
«Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro… Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. « [Mateo 28. 1-10]
Una de las profecías dice: «Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.» [Salmos 16. 10-11]
Varios elementos componen la escena: Jesús muere en la cruz, la tumba donde fue sepultado (que tiene una localización geográfica exacta), la piedra que cerraba dicha tumba y el sello que tenía, la guardia que cuidaba el lugar, los discípulos y la aparición de Jesús posterior a la resurrección ( Mateo 28). Todo concatenado es el hilo conductor que nos lleva al triunfo de Jesús sobre la muerte, y por ende sobre el pecado y el mal. Esa es la esperanza que afirma al creyente, y es la valía de la fe cristiana, que la resurrección de los muertos es una promesa de vida eterna que Dios tiene para su pueblo; y la resurrección de Jesús fue el evento que lo confirma, por tanto aquella resurrección aún tiene implicaciones en el presente, es el consuelo para cada uno de los que en Él cree.
Pablo en su Epístola 1ª a los Corintios 15, lo deja muy bien explicitado:
«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.»
«Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?»
«Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.»
Puede que no lo tengas claro aún, puede que tengas dudas sobre la verdad: que murió y resucitó; los que le seguían en aquel tiempo también dudaron. Cuando Jesús fue delante de los once, sí creyeron… Entonces, Jesús les reprochó su incredulidad y su duro corazón; pero les dejó un encargo: … id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. [Mateo 28. 16-20; Marcos 16.14-18 Lucas 24. 36-49; Juan 20. 19-23 ]

