Hola!
Necesitamos ayuda.
Aún siendo totalmente autosuficientes, con una inteligencia alta-media, capacidades físicas bien estructuradas… estudios miles realizados, práctica, experiencia y puede que hasta entrenamiento para alto rendimiento!, un estatus económico altísimo, etc…. así y con todo: ¡necesitamos ayuda!
Puedes salvarte a tí mismo? puedes ayudarte a tí mismo? NO, no porque hay algo más allá de tu «poder,» más allá de tu autocontrol, más allá de tus decisiones, de tus ilusiones y sueños… Cuando la verdad y la realidad te abrazan, persives que eres un ser libre: sí, pero si eres honesto, te percatarás que estás fuera del alcance de todo y de comprender la voluntad de Dios.
Desgranemos ésta premisa: Necesitas ayuda, necesitas ser salvo; no es de díficil comprensión, sin embargo nuestro orgullo pone zancadillas y no queremos entender que dependemos de Dios.
Primero:
Isaías 55. 8-9:«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.»
Dios está en control… no puedes evitar eso.
Segundo:
Hebreos 3.10-12: «Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.
Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.»
Cuando te saltas a Dios, porque vagas en tu corazón… con tus cuítas y arreglos a tu forma: pierdes el reposo del Señor, la Paz que sobrepasa todo entendimiento.
En el Libro de Lamentaciones, es esclarecedora la exposición del autor:
–«Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó desolado.»– [Lamentaciones 3.11]
Tercero:
Lucas 12. 19-20: –«…y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.- Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?«-
Puedes planear, esforzarte… tener éxito en este mundo, sí… un día tu alma dejará tu cuerpo. Tus bienes quedarán en la tierra y tu fama en el recuerdo de los hombres; pero, a dónde irá tu alma?
Cuarto:
Proverbios 8.32 -36: «Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová. Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte.«
El consejo está dado, hay una promesa, y Dios es fiel.
Quinto:
Salmos 119. 4-5: «Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos!»
Nuestra actitud puede ser clamar por sabiduría para guardar sus estatutos y andar en su camino. Más vale así porque nadie escapará de su ojo, dice el salmista: Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. [Salmos 139.3]
La esperanza: «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.» [Lamentaciones 3. 22-23]

