Lunes 22/01/2024

Hola!

Natanael.

El evangelista Juan, ilustra otro de los encuentros del Señor Jesús con un hombre que no le conocía: Natanael; Juan 1. 43-51.

Juan describe este encuentro antes del que Jesús tuvo con Niocedemo. Sucedió en los días que iba llamando a sus díscipulos. Ya había hablado con Andrés hermano de Simón Pedro, luego con el propio Pedro. Entonces, ve a Felipe y Jesús le dice: Sígueme; y más tarde Felipe le cuenta a Natanael que habían hallado al Mesías.

Natanael, estaba debajo de una higera, digamos que descansando o disfrutando de la sombra que produce este árbol frondoso, dicho sea, que la sombra de la higuera significaba para los judíos un lugar de paz y seguridad, donde se podía estudiar las Escrituras, lo que seguramente hacía Natanael (Miqueas 4. 4). Todo parece indicar que Felipe le encuentra allí, y le habla de Jesús. Natanael pone en duda la importancia de Jesús, entonces, Felipe que sí está convencido de lo que habla, le invita a comprobarlo en persona: – Ven a ver-

Cuando se acerca Natanael a Jesús, éste le recibe con un comentario que muestra el conocimiento personal y cabal que tiene del ser humano: – ¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño! – Lo cual sorprende sobremanera a Natanael… enseguida se pone a la defensiva: – ¿De dónde me conoces? – (Posiblemente, hoy, hubieramos reaccionado muy parecido… alguien que habla de nosotros de primera mano y nunca habíamos visto… y lo poco que sabemos de esa persona es que viene de un lugar con fama no digna). Antes, Natanael le respondió a Felipe, muy prejuciado, su poco interés en conocer al «tal Jesús hijo de José,» que provenía de Nazaret.

Natanael, quedó admirado de tener delante al hijo de Dios. Bastó un encuentro personal con Jesús, sólo un encuentro, escuchar una vez su Palabra, para sentirse descubierto por Él. Natanael, reconsidera su propia opinión y le reconoce Rey de Israel. Jesús, le ratifica a Natanael porque cree. Jesús sabe qué hacía debajo de la higuera… y le reconforta diciendo que de cosas mayores será testigo.

En este momento Jesús se está refiriendo a su recién iniciado ministerio, a las obras que hará, a su muerte y resurrección, lo cual ya les convencería (a todos los díscipulos) totalmente de forma verdadera y definitiva que es el intermediario entre Dios y los hombres.

Así es un encuentro personal con el Señor: te recibe, te conoce de antes, te deslumbra con su sabiduría y te hace participe (si crees) de cosas mayores.

¿Cuántas personas, van por este mundo, prejuciados sobre quién es Jesús, qué quiere de ellos… y pierden la oportunidad de un encuentro personal? Si se te da la oportunidad piensátelo, pues, posiblemente Jesús está pendiente de tí desde hace mucho y quiere hacerte participe de esas cosas mayores.

«Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.» [Juan 10.9]