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Nicodemo II
Lo interesante de la conversación entre Nicodemo y el Señor Jesús, es el acercamiento de postura que muestra este hombre con el Señor, recordad su posición social y religiosa, un principal entre los judíos fariseos; no sería fácil mostrar, ni siquiera, curiosidad por Jesús.
Las señales que hizo Jesús sorprendió e intrigó a Nicodemo y este se percató que si Jesús no venía de Dios, imposible que pudiera hacerlas, por eso le llama: Rabí, y como comentamos anteriormente decide averiguar qué sucede con Jesús. Y claramente el Señor sabe lo que está pensando, lo que tiene en su corazón… le dice a Nicodemo, que para comprender, primero hay que nacer de nuevo, y ¡nacer del agua y el espíritu!, entraría a formar parte del reino, y comprendería mejor.
Este pasaje viene luego de que Juan en su Evangelio hablara sobre la desconfianza que Jesús tenía a los hombres… porque conoce el corazón del hombre y no se deja llevar por apariencias.
«Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.»[Juan 2. 23-25]
Jesús conoce nuestra naturaleza… no hace falta que le mostremos nada… nos conoce… y como mismo, no se fía de nuestra naturaleza, Jesús va al meollo del asunto: – Os es necesario nacer de nuevo.-
Eso de nacer de nuevo a Nicodemo le resultó raro e inexplicable… tal vez a nosotros a la altura del S. XXI no tanto, porque sabemos que se trata de un símil, en realidad es una cuestión espiritual: ¿Eso de nacer de agua y Espíritu, que nos dice en realidad?
El agua: previamente Juan el Bautista proclama la necesidad de pasar el bautismo de arrepentimiento; (aún no es el bautismo cristiano, que al hundirse y salir del agua, simboliza la muerte-resurrección de Jesús y dejar atrás la vida pasada para entrar a formar parte de la iglesia del Señor), así que a lo que se refiere el Señor en esta conversación con Nicodemo es justamente pasar por un acto de arrepentimiento profundo, para poder recibir al Mesías y participar del Reino de Dios. El arrepentimiento está en nuestra voluntad, querer, desear dejar atrás la vida pecaminosa.
El Espíritu: ¿A través de quién puede el hombre ser nuevo? Luego del arrepentimiento, cómo podemos mantener esa nueva vida… ya se va de nuestro alcance, porque No es por obras… no por una fe intelectual… o por creer señales o milagros… ni una fe que no de frutos. Nacer del Espíritu es la obra sanadora y total que sólo puede hacer en nosotros el propio Jesús, Él es quien bautiza con el Espíritu Santo: «Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.« [Juan 1.33] Esa renovación total en el Espíritu Santo, es el nuevo nacimiento, a que se refiere Jesús en su conversación con Nicodemo.
Observa las claves para comprender/ entrar / formar parte del Reino de Dios:
– Acercarse a conocer a Jesús. – Escuchar su Palabra. – Bautismo de Arrepentimiento. (Nacer de agua). – Bautismo del Espíritu Santo, a través del propio Señor. (Nacer del Espíritu)
… por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo… derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. [Tito 3. 5-7]

