Hola!
Imitadores.
Dicen que los niños hacen lo que ven hacer más que lo que se les dice que hagan, y es muy cierto, por eso los padres deberíamos tener este concepto en cuenta… y posiblemente la crianza sería menos complicada.
Así, los seres humanos tenemos entre tantas otras, la cualidad de repetir «moldes.» De mayor, nos sorprendemos a nosotros mismos repitiendo gestos, expresiones y soluciones iguales a las de nuestros antecesores adultos (abuelos, padres, etc)…¿a que sí?
Ese aprendizaje casi insconciente es una cosa, y otra es cuando nos proponemos ser de una u otra manera, y buscamos un «ejemplo» digno a seguir para nuestro objetivo. Precisamente, no es fácil conseguir un buen maestro… unas veces nos fijamos en algún personaje social o histórico, un artista famoso de hoy, para incorporar a nuestra vida su «es.» Para conocer de los modos y modales de un famoso/a, están sobre todo, las redes sociales. Estos famosos descargan en el ámbito de internet todo su potencial, se hacen de una «imagen» envidiable… todo super perfecto… super «wuao,»enamorando a sus seguidores e imitadores.
¿Qué es imitar? Esforzarse por parecerse a otro/a. Hacer algo según el estilo de otro/a. Ejecutar algo a ejemplo o semejanza de como lo ha hecho otro/a.
Tres aspectos a tener en cuenta a la hora de imitar a alguien: Esfuerzo propio, observar el estilo de quien vamos a imitar y ejecutar siguiendo su ejemplo.
Sí somos imitadores, seguimos los patrones que nos han mostrado, o los que nos parece bien seguir y apropiarnolos. Te has preguntado seriamente: ¿A quién imito, a quién quiero imitar, a quién debería imitar?
El tema a tratar es cómo evaluamos a quién imitamos, qué consideramos: el carácter, la imagen corporal, los éxitos sociales y/o económicos. Admiramos a aquellos que sobresalen porque parecen buenos, justos, valientes, éxitosos… y queremos ser como ellos/as. Pero, siempre hay un pero:
«Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.» [Romanos 3. 10-12]
Sin ánimo de hacer juicio a las pesonas que imitamos o a quien nos gustaría parecernos: ¿Será más sabio, de antemano, tener en cuenta lo que nos dice la Palabra de que no hay justo, ni aún uno… y luego firmemente tomar el ejemplo adecuado?
¿A quién deberíamos imitar? Respuesta: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.» [Efesios 5. 1]

¿Puede un simple mortal ser más justo que Dios? ¿Puede ser más puro el hombre que su Creador? Job 4.17
