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Los mercaderes.
Un mercader es la Persona que trata o comercia con géneros vendibles. Habitualmente, los comerciantes se concentran en un lugar destinado a ese fín, colocan la mercancía en tarimas y los pasantes observan y compran lo que les interesa, es un oficio, al menos, una manera de ganarse la vida honradamente. Lo que nos puede traer cierta desazón sobre este oficio es el lugar dónde se realiza y/o qué vende. Conocemos por la noticias que hay de «todo en el mercado:» me refiero a ventas inescrupulosas, desde drogas dañínas a la salud hasta de seres humanos o sus órganos, es preocupante y doloroso.
El Señor Jesús se enojó en sobremanera al descubrir que el Templo se había convertido en un mercado, donde se negociaba animales para sacrificio y los cambistas mercadeaban dinero. La acción de tirar a la gente a golpe de azote, empujando y derribando mesas tuvo que impactar en gran manera a todos los presentes en el Templo; primero porque no era la forma de comportarse del Señor, violento y brusco, todo lo contrario, habitualmente sanaba al enfermo y daba de comer al hambriento, y en segundo lugar porque se reunía hasta con los reconocidos pecadores y hablaba con amor a todos. Pero, los cuatro Evangelios describen este pasaje, Juan 2. 13-17/ Mateo 21. 12-13/ Marcos 11. 15-18/ Lucas 19. 45-46, sin dudas fue un acontecimiento trascendental.
«- ¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?
Sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá.» [Juan 2. 16-17 NVI]
¿Qué es tan importante para Jesús? Respuesta: La casa del Padre, el lugar sagrado para adorar y honrar a Dios.
¿Qué significado tiene mercadear en el Templo? Respuesta: Cometer actos de abusos por un lado aprovechando la necesidad de los judíos que van a hacer sacrificios o conseguir monedas para las ofrendas; por otro lado, desluce el verdadero sentido y objeto del Templo.
En el atrio exterior del Templo, donde podían entrar quienes no eran judíos, había comerciantes que vendían animales para los sacrificios. También cambiaban monedas extranjeras (consideradas impuras) por monedas de Tiro, que eran las únicas que se aceptaban como ofrendas o pagos de impuestos del Templo (Éxodo 30.13; 38.26) este negocio legítimo en sí mismo se prestaba a grandes abusos. [Nota de Biblia de estudio Reina- Valera 1995]
Hoy sabemos que nuestro corazón, es el Templo del Espíritu Santo: si Jesús entrara ahora en tu corazón, ¿Encontraría mercaderes abusando? ¿Crees que puede convivir en el corazón la presencia del Señor y aquello que le ofende? Mas vale tirar a «los mercaderes» y dejar el atrio del templo purificado.

