El servilismo.
Ya hablamos sobre el servir/servicio, la manera de ser útil en las cosas del Señor a los demás. Hablemos hoy de otra cara del servicio: el servilismo, es la condición de ser servil, es una actitud ideológica… les llaman servilones, es el modo rastrero de someterse totalmente a la autoridad de alguien, por propia conveniencia y provecho, donde prevalece la subordinación, digamos que incondicional y con adulación. Por supuesto, que el servilismo, no es afín al servicio del que nos enseña la Biblia, por eso pienso que comparar ambas formas del comportamiento respecto a los demás, es válido, no sea que nos engañemos pensando que somos servidores y en la realidad sólo somos serviles.
Cuando aceptamos servir incondicionalmente a alguien, hay que ser precavido… no sea que ese alguien nos lleve a realizar servicios que se contrapongan a los principios biblícos, a la honestidad y al amor verdadero. Es importante, enseñar a nuestros niños y adolescentes al respecto, porque en las edades tempranas los grupos se forjan, muchas veces, basados en obedecer y seguir a un líder al que hay que rendir cuentas y pleitesías, y luego ocurre que se pierde la autodeterminación. En ocasiones, muchos confundimos servir con ser servil; presionados por una necesidad de mantener un estatus ya sea en el medio del hogar, del estudio, del trabajo, o cualquier otro medio social, en fin… nos convertimos en personas serviles a cuenta de no perder o ganar algo a cambio, haciendo caso omiso a nuestra dignidad.
El servilismo es antagónico al verdadero servicio:
— Se basa en el temor, no en el amor. Por que no es una sana entrega, hay un resquicio de obligatoriedad y de conveniencia personal.
— Busca una gratificación personal, es la forma de mantener o ganar algún premio.
— Se pierde libertad y autodeterminación, ni los sentimientos ni emociones son coherentes, hay un fingimiento mantenido en mostrar al otro/a un servicio a gusto.
— No edifica ni de forma personal ni a cara de los demás, no demuestra la aptitud de humildad que caracteriza el servir, sino es más bien una manifestación de humillación.
Volvamos al excelente ejemplo de Jesús. El se acercó y llamó a todos los necesitados, les sirvió y sanó, les perdonó y alentó a hacer lo bueno… su relación con el prójimo es ayudarle y edificarle, llevar la buena nueva; se distingue de forma clara su relación con el poder político y religioso de la época, quienes querían callarle, al punto que llegaron a ejecutarlo; pero, Jesús no fue servil ante ellos… por el contrario; la evidencia más llamativa fue el encuentro que tuvo en el desierto con Satanás, y aunque normalmente este pasaje lo observamos desde el punto de vista de evitar la tentación, hay un enfoque sobre el servir al bien o al mal que también podemos ver:
«y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.» [Mateo 4. 9-10]
Cuídate de ser servil ante la mera promesa de alcanzar este o aquel fin… no sea que te postres delante de Satanás.

