Hola!
La dualidad.
Es posible moverse entre dos aguas, es lo que llamamos «doble moral.» La dualidad está de moda. En la tesitura que vivimos diariamente, sea en el entorno escolar, público, laboral… decimos o callamos una cosa con tal de «quedar bien» y no ser mirados de forma inquisitiva, es decir: «¡que nos miren averiguando de qué vamos… (si sabemos)… que eso no es lo que se debe decir!.» ¡Es que nos arriesgamos a perder mucho si navegamos en el cause de una moción de sensura a aquellas palabras que podrían indicar que nuestra posición va contra corriente, eso significaría estar fuera de grupo, quedar obsoleto o peor, comportarnos como enemigo de la «justicia social»!… esa justicia social que impone una mayoría que sigue a una «autoridad suprema,» que dicta qué pensar sin más argumento que aquel que da el poder público. Los ejemplos sobran, según las circunstancias en que estás podrás enumerar tus ejemplos.
Es díficil decir : – Creo en Dios, el Dios de la Biblia cristiana, y por tanto los preceptos de la Palabra de Dios son los preceptos que rigen mi pensamiento, comportamiento y vida en general. –
Y esa dificultad que enfrentamos en la sociedad actual, seas un adolescente, un joven, un adulto o anciano, hace que dos caracteres distintos estén presentes en ti, de manera que puede que en el ámbito del hogar digas lo que piensas y sientes… y en el ámbito escolar, público-social y laboral lo callas o el criterio que emites es el contrario al íntimo pensar. Y esto es vivir en una dualidad incompatible con la Fe.
«Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: –Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.» [Mateo 28.18-20 NVI]
El dejarnos llevar por ese impulso de: mejor quedar bien que ser mal mirado, nos arrastrará a decir medias verdades, a no hablar abiertamente de qué es pecado o qué es bueno según las Escrituras que explican el fundamento de la justicia de Dios. La dualidad, en las cosas del Señor nos muestra como testigos no fiables ante los demás.

