lunes 25/09/2023.

Hola!

En tela de juicio.

Las dudas que podemos mantener o fomentar en el corazón o la mente, ya sea un sentimiento o una idea sobre la certeza, legalidad o éxito de alguien o algo, es lo que expresa la frase hecha: «en tela de juicio,» sabemos que generalmente es una evaluación con connotación negativa, no siempre. Por eso antes de evaluar o juzgar un hecho lo mejor es, conocer los detalles, las circunstancias y no dejarse llevar por las circunstancias a vista simple.

Por curiosidad digamos, que el significado de la palabra tela en esta ocasión no se refiere precisamente a un tejido, si no que proviene de la voz latina «tela,» significaba palestra, usada en el sentido de un lugar de reuniones cerrado donde ocurrían los debates o discusiones sobre la honra de alguien, suele decirse también: «está en la palestra,» era la antesala para emitir un juicio, primero se discutía sobre tal o cual asunto, que estaba en dudas, y luego que pasaba esa etapa se emitía juicio.

Muchas veces «colocamos a las personas en la palestra, o en tela de juicio,» manifestando tal o cual suceso acusatorio, sin siquiera tener argumentos reales de los sucedido… nos dejamos engatuzar por las apariencias, y lo peor es que muchas veces sin que esté presente el «enjuiciado/a,» sin siquiera dar la oportunidad a dicha persona de emitir su criterio o contar la situación en sí, (recordemos que cada hecho tiene dos versiones, la versión del que «mira» y del que lo «hace.»)

¿Si colocamos a alguien en «tela de juicio» porque tenemos dudas sobre su actuar… no sería más saludable, antes de enjuiciar … previamente aclarar su honorabilidad en su presencia, escuchando sus argumentos, para luego entonces, poder emitir juicio contando con todos los pormenores? Es más loable y más inteligente, ¿no crees? Se evitaría la murmuración, el chisme, el mal decir, esas opiniones que afectan al prestigio de la persona; las apariencias nunca demuestran toda la verdad.

Jesús, fue «blanco» frecuente de acusaciones; los maestros de la Ley, fariceos y judios, dudaban de su honorabilidad, siempre colocaban a Jesús en tela de juicio… pero a los fariceos NO les gustaba escuchar la tesis de Jesús, no admitían la evidencia para hacer un juicio fidedigno, por el contrario «se hacían eco de rumores sobre su dudosa procedencia.» La frase más repetida hacia su persona: – Estás endemoniado – Daba igual si sanaba a un enfermo en sábado, si expulsaba un demonio, si compartía mesa con personas de «baja calaña,» o se alojaba en casa de un cobrador de impuestos. NO evaluaban que la primicia de Jesús es salvar al perdido, auxiliar al enfermo. Simplemente Jesús, no cumplía con los parámetros, era necesario quitarle de en medio, y lo primero era restarle prestigio.

A veces, nos ponemos los zapatos fariceos y lanzamos juicios guiándonos por apariencias… primero recordemos que así fue juzgado el Señor, … escucha los argumentos y ten en cuenta la evidencia y luego juzga con certeza.

Medita, y Juan 7. 19-24

dijo Jesús: «¿No les ha dado Moisés la ley a ustedes? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué tratan entonces de matarme?
-Estás endemoniado -contestó la multitud-. ¿Quién quiere matarte?
-Hice un milagro y todos ustedes han quedado asombrados.
Por eso Moisés les dio la circuncisión, que en realidad no proviene de Moisés sino de los patriarcas, y aun en sábado la practican.
Ahora bien, si para cumplir la ley de Moisés circuncidan a un varón incluso en sábado, ¿por qué se enfurecen conmigo si en sábado lo sano por completo?
No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia.«