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Derechos / Deberes.
La tendencia en la actualidad es hablar mucho sobre «derechos» (y muy poco sobre «deberes»), lo que corre por las redes sociales, los noticieros, los discursos políticos … es que la gente tiene derechos… muchos derechos: derecho a pensar, derecho a hablar, derecho a ejercer su libertad, derecho a expresar su punto de vista o su propia perspectiva, da igual que sea una perspectiva falsa o imaginaria, derecho sobre su cuerpo, y más…
Por supuesto que los derechos humanos son válidos (los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero, aquellos que se editaron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos ), por supuesto que deben ser reivindicados constantemente por que implican la dignidad del ser humano.
Lo que observamos con más frecuencia es que estamos pendiente que se nos den nuestros derechos y no en que debemos NO amenazar el derecho de otros. ¿Qué con igualmente revindicar los deberes?: La responsabilidad individual de cuidar la salud, El deber de dar cobijo y alimento a los necesitados, El deber a trabajar en el desarrollo social y económico de manera honesta, El deber de respetar a los mayores, a los padres y madres, a las autoridades; El deber de proteger a los sin voz (sea un embrión, un enfermo en fase terminal, o a alguien que padece una enfermedad crónica psiquiátrica u otro tipo de enfermedad incapacitante, o de dependencia de sustancias nocivas.), El deber de cuidar de la infancia en su inocencia y de la juventud en el proceso de aprendizaje, El deber de no mentir ni manipular a la gente …
¿Cómo una sociedad civilizada puede ofrecer estatus de vida digna a todos, si sólo defiende que cada uno de los seres «libres» velen por sus propios derechos y no se alienta ni exige cumplir con el deber y celo por las instituciones y normas de convivencia pública, (lo que vine a ser civismo)? ¿Ahora es posible que un grupo pueda revindicar lo que considere su derecho calumniando o vituperando a los que no creen en lo mismo… los cuales podrían ejercer su derecho de tener otro pensamiento distinto? La respuesta, es sí… es permitido que se reclamen derechos por encima de los derechos de los demás.
¿A que llamamos deber? A estar obligado por ley ya sea divina, natural o positiva a comportarse de una manera honesta y decente, también cumplir obligaciones nacidas de respeto, gratitud u otros motivos.
Uno de los conceptos sobre el deber que expone la Palabra (1 Pedro 2. 15-17) es: «Porque ésta es la voluntad de Dios: que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos. Eso es actuar como personas libres que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como siervos de Dios. Den a todos el debido respeto: amen a los hermanos, teman a Dios, respeten al rey.»
Observen que se menciona de forma indirecta dos valores que son inamovibles: el amor y la justicia, valores que no dependen de circunstancias, únicos parámetros verdaderos para medir qué derechos y qué deberes deberíamos llevar a la practica en todo momento y lugar.
Cuando hablamos hoy de derechos y deberes lo que más se escucha son razones por la diversidad, equidad o la inclusión, los cuales son valores secundarios y que dependerán de circunstancias precisas… Analizad: Para poner a alguien dentro de un conjunto, es decir, dentro de unos límites de un circulo social (incluir), por ejemplo, generalmente, se realiza un proceso de admisión que conllevará excluir a otros que no cumplen con alguna características predeterminadas… por lo que la inclusión es un valor que llega hasta donde llega… lo cual no ocurre en el acto de amar. Así pues la inclusión, la equidad, la diversidad son valores, pero secundarios, no como la justicia verdadera y el amor que son valores primarios y supremos.
Al respecto, muy interesante es la visión que transmite Jesús: «Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.» [Lucas 20. 24-25]
Hay deberes sociales con los cuales cumplir, que no se contradicen con los deberes cristianos, y hay deberes cristianos que pueden hacer mejor la sociedad en que vivimos, al no hacer acepción de personas para recibir el evangelio y/o cuidando – protección según lo necesite:
«¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» [Mateo 25. 37]
Gravan a tu favor las buenas obras. Practicar la justicia y el amor, sin hacer acepción de personas es respetar la dignidad del otro, un deber que conlleva amor y justicia, no sólo equidad o inclusión. El derecho a la Salvación, un derecho para todos, que por Gracia Cristo nos entregó en la cruz, lo tiene todo aquel que en Él crea.

