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Las directrices para un cristiano.
Una instrucción o norma que ha de seguirse en la ejecución de algo, es a lo que llamamos directriz, entonces: ¿Qué utilidad tendrá el observar o tener presente una directriz? Respuesta: Las directrices, sientan las bases para el desarrollo de una actividad o de un proyecto.
Tan sencillo como seguir un plan, enfocarse en una meta y estudiar la manera más idónea y segura para conseguirla, eso es sinónimo de tener presente una directriz, tener presente («en el ahora», no en «ya lo haré») con constancia y fidelidad. Adherir el pensar, hablar y accionar según esa directriz. El seguir la directriz es aplicable a cada «paso»en lo cotidiano y a cada «paso» en las grandes proezas: sí, es necesario tener una directriz, si no, iríamos hacía un supuesto fin… y nunca llegaríamos; nos sustentaríamos en la nada, en la ilusión de que vamos a alcanzar «eso,» a través de una falsa esperanza… no se va a ningún fin.
La directriz para el proyecto de la vida cristiana, es sin lugar a dudas, La Escritura, que creemos es un texto inspirado por Dios; las instrucciones que recoge provienen del mismo Dios, lo cual aporta la seriedad insprecindible para aceptar sin reservas su contenido, o como diríamos cada vez que nos comunican alguna cosa importante: la Biblia es oficialmente lo que Dios habla a sus hijos: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» [2 Timoteo 3.16-17 NVI]
Uno de los escritos que pertenecen al Nuevo Testamento, y que expresa punto por punto y detalladamente la directriz pragmática para la vida diaria del cristiano, es la Epístola de Santiago. La carta de Santiago es reveladora e ilumina el entendimiento, se detecta que el objetivo no es teológico, sino una exhortación explicativa de qué hacer y cómo hacer para ser un hacedor de la Palabra.
Lo primero que llama la atención es la salutación del ápostol, evidentemente se dirige a todos… a la totalidad de las comunidades cristianas… fechada en todos los tiempos; pues se dirige a las doce tribus que están en la dispersión, es decir al nuevo Israel que es a través de Cristo.
Esta carta es un concentrado ético sobre la conducta diaria del cristiano, basada en que la sabiduría proviene de Dios, no en grandes conocimientos científicos, humanísticos o teológicos (lo cual es positivo pero no suficiente para agradar a Dios, conducirse con rectitud y en sabia mansedumbre), se instuye que el autor conoce la vida y obra de Jesús, sus consejos son fruto de la enseñanza de Jesús durante su Ministerio.
Hagamos un ejercicio de aprendizaje resumiendo las directricez que nos revela esta carta:
1.- La sabiduría que viene de Dios (1.2-11)
2.- La prueba y la victoria (1.12-18)
3.- Las medias tintas, o parcialidad, la acepción de personas (2.1-13)
4.- Las obras/ la fe (2.14-26)
5.- El control de la lengua (3.1-12)
6.- Amistad con el mundo/ enemistad con Dios (4.1-10)
7.- Juzgar a los demás (4.11-12)
8.- Jactarse de lo que piensas que harás (4.13-17)
9.- Las riquezas materiales no aseguran la salvación (5. 1-6)
10.- La paciencia espera en la misericordia de Dios (5.7-12)
11.- La oración eficaz: de alabanza, de súplica y de agradecimiento (5. 13-20)
Ahora te toca a ti, leer e incorporar el contenido sapiense de las directricez que podrían normar tu vida, constituyendo la base del desarrollo del proyecto de Salvación.

