Hola!
Pedir ayuda y Aceptar la ayuda.
El ser consciente de que necesitamos ayuda se convierte en un proceso que conlleva auto-conocimiento y mucha humildad. Sí, es difícil pedir ayuda, porque cuando pedimos ayuda ya se entiende que carecemos de alguna «cosa» en un área de nuestra vida, es decir que no contamos con la cantidad o/y la calidad de alguna propiedad para estar en equilibrio.
El equilibrio en nuestra vida constituye la base para experimentar paz y sociego con nosotros mismos; el equilibrio emocional permite relacionarnos con nuestros semejantes de forma serena y sabia, es estar en armonía con el entorno.
Equilibrio: Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose mutuamente. De manera que el cuerpo en sí queda en reposo. Este concepto puede ser aplicado a la física, a la química , a la economía, a la política, y por supuesto a la vida psicológica de los individuos.
Cuando vamos agobiados, afanados, perdemos ese equilibrio, y ello trae inseguridad, miedo, insertidumbre. Por ejemplo: La Depresión – Ansiedad… que suele azotar a las personas, con frecuencia a la mayoría, es signo de ese desequilibrio que nos auto destruye si no paramos a tiempo. La Depresión generalmente nos provoca un «bajón» tal, que nos apocamos(de poco), nos desauciamos y desanimamos nosotros mismos… la causa más habitual es que nos regodeamos en cosas o vivencias del pasado. Arrastrar causas pasadas nos provoca dejadez, y la solución aparece cuando conscientemente nos paramos delante del trono de la Gracia, reconociendo y confesando qué nos daña, propiciando la reconciliación con el Señor.
Por su parte, la Ansiedad es esa mirada con desconfianza al futuro inmediato o mediato; de manera que nos concentramos en lo que no tenemos… en lo que nos falta por conseguir… en vez de vivir en agradecimiento por lo que ya tenemos o disfrutamos… Evaluar con los pies en la tierra y la oración en fe, cómo y en qué debemos prepararnos y cómo debemos accionar para mejorar ante Dios; tomando directríces para que nuestro carácter se vaya re-formando en conformidad con el carácter de CristoJesús, puede recomponer nuestro equilibrio interior.
Pedir ayuda, es el primer paso para reconstruir nuestro «templo interior,» y restaurar la salud mental – espiritual. Ciertamente existirán circunstancias, que serán una Prueba, una prueba que evaluará la fe y la confianza en Dios, hablando desde el punto de vista espíritual [lee Santiago 1. 2-8]; otras veces esas circunstancias son realmente materiales y hacen que sintamos que el «suelo»se mueve y desmorona bajo nuestros pies, y nuevamente confirmo que la única tabla de salvación viene a ser justo la confianza en el Señor.
«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.» [Filipenses 4.6 NVI]
Aún hay más, cebar nuestra mente con ideas que llevan a Depresión/Ansiedad (desde el punto de vista de una patológía médica o psicológica), implicaría perder la salud mental; un ejercicio de voluntad permitirá acercarnos a pedir ayuda y lo más aconsejable es pedir ayuda a un profesional de la salud.
Acercarse a un hermano, o amigo, o Pastor, y confesar qué estás pasando, pidiendo ayuda… puede ser la vía que te permitirá encontrar una respuesta afable, comprensiva, un consejo certero o una instrucción a seguir que ayudará a la solución del desequilibrio que te mantiene angustiado.

