lunes 03/07/2023.

Hola!

El orgullo.

El orgullo es una emoción que los humanos sentimos cuando evaluamos algún parámetro de tipo social, ya que generalmente sentimos orgullo «de o por» algo que socialmente hemos aprendido que debemos «estimar.» Los ejemplos clásicos son: Sentir orgullo al recibir un premio otorgado por otros, experimentar orgullo nacional cuando alguien ataca a tu país o tu país gana en un evento a escala mundial (como juegos olímpicos); el padre está orgulloso, siente satisfacción por los deberes cumplidos de su hijo.

Es decir, podemos afirmar que la palabra orgullo o la emoción que así llamamos, nos presenta una arísta positiva, cuando esa emoción se hace visible ante ese suceso de índole social, ya sea artístico, deportivo, académico, o de forma de vida, en que se puede reconocer un bien, y que provoca estatus de dignidad.

Pero, (siempre hay un pero), también según el contexto en que desarrollemos la emoción de orgullo tendrá una arísta negativa: cuando implica altanería, soberbia, arrogancia , altivez, vanidad.

Según la RAE, esta palabra proviene del franco ŭrgōlī ‘excelencia’; y del alto alemán antiguo urguol ‘insigne, excelente’. Desde este punto de vista lingüístico, implica algo supremo y superior.

¿Y me pregunto, si lo habitual es sentir orgullo por un motivo que imprima satisfacción y dignidad, algo excelente o insigne, por qué aplicamos, en ocasiones, éste concepto para reivindicar un hecho o circunstancia como algo positivo y admirable que genuinamente no lo es?

La respuesta: «Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.» [Génesis 3. 13] Este versículo concentra «el porque;» las personas nos dejamos engañar ( el adversario, Lee 1 Pedro 5.8 ) o nos auto-engañamos ( la concupiscencia, Lee Romanos 6.12) … y nos hacemos a la idea que lo que pensamos, decimos, ya hiciecemos, o somos, será digno de sentir orgullo, bajo nuestro criterio personal o social será bueno, ó simplemente al ser libres creemos que podemos asumir cualquier cosa como querramos, asumirla como excelente, violando (con conocimiento o no) todo principio de obediencia a Dios y de autocontrol ante lo malo.

 El engaño: «Pero la serpiente era astuta, … ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?… serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.» [Génesis 3. 1-5 b]

La solución: Para erradicar y que sea pasado, ese orgullo que nos hace vanidosos, altivoz y soberbios ante Dios, como explica en la carta a Tito Pablo: «Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.» [Tito 3.3]; y observando lo que también Pablo dice en la carta a Santiago : «Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» [Santiago 1.15], podemos concluir que vivir orgullosos del pecado en que nos «enlodamos» (de enlodar, manchar), sólo nos alejará de la voluntad de Dios, y la única salida es lo que declara Pedro en su 2da Carta: «Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia… «[2da Pedro 1. 4 ] Lee detenidamente las recomendaciones que aparecen en este Capítulo 1.

Conclusión: La Gracia de Dios está tocando a tu puerta, en libertad puedes abrir y despojarte del orgullo equívoco y banal, puedes regresar a la naturaleza divina en que fuiste creado al concentrarte en el conocimiento del Señor.