Hola!
Andar distraído por la vida.
Habitualmente y como norma los seres humanos escuchamos y vemos lo que nos interesa, es decir, por ejemplo, conocemos una calle que transitamos con mucha frecuencia y al cabo de un año nos percatamos que en una esquina hay una pequeña tienda de juguetes, y pensamos – ¡Oh! una tienda nueva, justo lo que necesitaba.- Es decir, necesitabamos en ese momento conseguir un juguete, e ibamos por la calle observando si había un lugar que en su escaparate aparecieran juguetes… y no, la tienda no es nueva… lleva ahí mucho tiempo. Fuimos victimas hasta entonces de lo que se llama sesgo, pues entretanto no nos interesaba encontrar una juguetería no la habíamos «visto,» no nos había llamado la atención el escaparate donde se exhiben juguetes.
Así es, nuestra atención será «llamada» por aquello a lo que estamos acostumbrados, o por aquello que estamos necesitando, o aquello que nos recuerda la experiencia de vida que estamos pasando en ese momento. Lo más común, por ejemplificar, nunca vamos mirando o contando cuántas embarazadas nos cruzamos… basta que estes embarazada y comienzas a darte cuenta, que te cruzas con otras embarazadas….¿Sí?
Este fenómeno natural y habitual es a lo que se llama sesgo cognitivo, es un fénomeno psicológico, que surge de diversos procesos en nuestro cerebro, los cuales son casi instuitivos; el procesamiento de la información (ver, escuchar, palpar, gustar, oler) se realiza mediante atajos, (La heurística (del griego: εὑρίσκειν), significa hallar, inventar) Nuestro cerebro «selecciona» en qué reparar según nuestras motivaciones emocionales, morales o por influencia social. Generalmente hay un juicio o interpretación no lógica de la realidad… no te percatas de que algo es o está, hasta que te «interesa» percatarte.
La atención selectiva no es nada malo, sólo quiero preguntarte: Vas distraído por la vida, guiandote sólo por lo que «tu sesgo» te informa, o te has propuesto prestar atención a las cosas realmente importantes y verdaderas? ¿Puedes priorizar lo verdaderamente importante sobre lo que no es tan importante?
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. [Mateo 6. 21. NVI]
Nosotros vamos por la vida, en general, poniendo nuestras atención, energías, fuerzas… en aquello que asemeja, describe o dibuja lo que hay en nuestro CORAZÓN, a lo que atesoramos ahí… Al suceder esto, vamos distraídos en cosas muy terrenales: nuestras pequeñas ganas, deseos, motivaciones. Podríamos estar perdiendo las bendiciones que Dios nos está ofreciendo. No priorizamos aquello que nos lleva a concentrarnos en la Verdad, por andar concentrados en cosas efímeras. Puede que estemos dejando ir lo eterno y verdadero, pasando por alto «por nuestro sesgo,» el próposito de Dios para cada uno de nosotros.
Entonces: ¿Habrá que dedicarse a cambiar aquello que está en nuestro CORAZÓN, y así poder seleccionar lo que es realmente importante? La respuesta están en las Escrituras.
¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo! [Hechos 7. 51 NVI]
Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. De otra manera, aquel día caerá de improviso sobre ustedes, pues vendrá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. [Lucas 21. 34-35 NVI]
La solución: Si pedimos al Señor que entre en nuestro CORAZÓN, nuestro «sesgo» ya no nos cegará.
No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. [ Juan 14. 1 NVI] / No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. [ Juan 14. 1 RV1995]

