lunes 08/05/2023

Hola!

La valía.

En los años de la adolescencia sobre todo, aunque sucede a cualquier edad, nos creemos que somos como nos ven, y si nos ven como que valemos, pues nos creemos que valemos, pero si nos ven como que no valemos… nos repetiremos: ¡No valgo nada!. Eso da pie a que se le aconseje a los padres y madres (maestros tambíen) a que alienten a sus hijos en cada aprendizaje, a que reconozcan sus pequeños pasos y les infieran mucha importancia a cada cosa que van demostrando que saben hacer o decir, pues así los niños se sienten más seguros y más capaces para continuar esforzandose; es lo que se llama Educación en positivo. Por supuesto que llamar la atención, para rectificar, en situaciones que lo meritan no va en contra de una educación de buena calidad.

Ahora, lo que sucede a lo largo de los años, es que muchas personas que entran y salen de nuestras vidas consciente o insconcientemente van dejando una huella en la auto-opinión sobre nuestra persona, que nos hace vernos como perdedores, con poca o ninguna valía y esto a largo plazo hace mella en nuestra mente. Se pierde la convicción de que eres capaz de hacer cosa importante para ti y para los demás. Crecer, evolucionar y desarrollarse es lo que cada ser humano debe pretender y hacer durante el recorrido de su vida.

Es necesario entonces tener una inspiración, una convicción, un entrenamiento, para que persista lo que sea que quieres lograr. Hasta aquí lo que podemos decir, según los parametros psicológicos, que son virtuosos… pero, si sólo vemos a través del prisma psicológico, las depresiones, las frustaciones, el desánimo pueden sebarse en la mente. Empleando terapias motivacionales, se puede seguramente superar en parte ese sentimiento de poca valía, esforzarse continuamente y constantemente sólo en el formato de auto-ayuda es agotador y extenuante; pero, hay más.

Hay más, porque cuando ya está hecho el daño, pues estás convencido que no tienes valía, (más aún si eres capaz de reconocer que en realidad si que has ido por la vida haciendo daño, y burlándote de lo bueno), está la esperanza que nos muestra la Palabra de Dios:

  • Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43. 25
  • Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Isaías 43.11
  • Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha. Salmos 16.11
  • Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado, que es grande. Salmos 25.11

Para Dios, según su Palabra, el cambio profundo en la mente y corazón se logra cuando rendimos nuestra terquedad y orgullo a su Nombre, su poder se encarga de restaurar nuestra valía. No son los logros, ni los méritos propios los que hacen a una persona valiosa, el verdadero valor que alguien pueda tener radica en el gran amor que Dios tiene hacia el. Dios siempre anima a utilizar cada Don que regaló, su Palabra es clara y alentadora:

«Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.» [Josúe 1.9- NVI]