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Creer
Todos tenemos algo a qué asirnos… una ideología, un sueño, unos ideales que transmitieron nuestros padres o tutores, unas normas, unos preceptos… generalmente esto es una doctrina. La doctrina es cualquier tipo de enseñanza que encausa la vida. ¿Qué crees?¿En qué crees? ¿Te lo has preguntado?
Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, como el mismo se describe en la Epístola a los Romanos, tuvo un alumno: Timoteo, por el cual se preocupaba y le insistía en qué creer, por qué y para qué, le escribió acerca de las cosas más importantes para la vida y para un buen Ministerio, y hace énfasis en la importancia de la SANA DOCTRINA, le hace ver el tesoro que le ha sido encomendado, (2ª Timoteo1. 13-14: Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.)
Pablo hace una exquisita exposición sobre la sana doctrina, el patrón que ésta proporciona, cómo desarrolla la fe y amor en la vida de los hijos de Dios, a lo que debía apegarse por siempre Timoteo.
Y en la 1ª Timoteo, Pablo acevera: Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. [1ª Timoteo 4. 1], aquí menciona la predicción de la apostasía, aquí y ahora podemos evidenciar que si no andamos atentos, podemos ser engañados, con doctrinas no sanas… que parecen que son buenas… pero no son verdaderas. Y al oir hablar de estas cosas, es cuando debes preguntarte: ¿Esto es doctrina sana o no?
La doctrina sana está en la Sagrada Escritura, es su fuente. La Santa Escritura es la que mide la doctrina como una regla. Esto es un principio. Dice Pablo: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. [2ª Timoteo 3.16-17] La clave de la buena o sana doctrina está en que nos enseña a ver a Dios como aquel de quien y por quien y para quien existen todas las cosas, dirige nuestra vida hacia la gloria de Dios.
Alejarse de doctrinas confusas, como reargude Pablo, que explica : Algunos se han desviado de esa línea de conducta y se han enredado en discusiones inútiles. Pretenden ser maestros de la ley, pero en realidad no saben de qué hablan ni entienden lo que con tanta seguridad afirman. [1ª Timoteo1.6-7] Pablo estimula a estudiar y profundizar en la sana doctrina a fin de dirigir nuestra fe y amor hacia Dios en Cristo, ello permite caminar en su presencia y darle la gloria que él merece, y nos da la capacidad de disernir qué viene y qué no viene de la sana doctrina.
El consejo de Pablo, para no ser un mal portador al hablar de doctrina cristiana: … el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. [2ª Timoteo 2. 24-26]
La doctrina es la enseñanza de nuestro Padre celestial, revelada en Jesucristo, y transmitida a nosotros por el Espíritu Santo en las Santas Escrituras, y debe ser recibida, confesada, y seguida en la iglesia, para la gloria del nombre de Dios. *

*Basado en un artículo de Dr. Scott R. Swain ( profesor de teología sistemática en el Reformed Theological Seminary, Florida. )

Una respuesta a «lunes 06/02/2023.»
Yo creo que la herramienta que tenemos es el Espíritu Santo.
Y como nos dice el mismo Jesús, cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo el giara a toda la verdad y la verdad os hará libres, para seguir a Jesús a través de la palabra de Dios en obediencia a ella.
Y atrves de la obediencia a la palabra seremos guardados de apartarnos de la sana doctrina y la fe auténtica en Jesús, y confiamos en el Espíritu Santo para que nos hayude a tomar las decisiones correctas conforme a la voluntad de Dios
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